Se confirmó el rumor: en junio de 2017 habrá edición del Download Festival en España. Será en Madrid durante dos días, 23 y 24, aunque el recinto no ha sido desvelado aún. En cuanto a los grupos, por ahora sólo se sabe que actuará System of a Down. A priori es una gran noticia, un lujo que el heredero del mítico Monsters of Rock se deje caer por aquí. El pasado verano ya se celebró en París con cierto éxito y parece que la franquicia inglesa tiene la intención de extenderse por toda Europa. Ahí me surge la gran duda. ¿De qué estamos hablando? Esto no es Starbucks, Burger King o 100 Montaditos. Para aquellos que crecimos con el sueño (para mí cumplido) de pisar alguna vez Donington Park, esta apertura de fronteras puede suponer una pequeña decepción. Me explico. El encanto, el misterio adolescente, estaba en la lejanía, aquellos carteles insuperables, fotos e imágenes escasas con las que alucinabas... A menudo te preguntabas, ¿cómo sería presenciarlo in situ? Seguro que no iré jamás y me tengo que conformar con migajas como el infame Viña Rock. Sorpresa. Pasados los años por fin lo pude comprobar. En 2010 estuve allí tras una odisea de viaje que se complicó todavía más en 2012. Lo realmente complicado del Download británico es llegar, las distancias entre escenarios dentro de una extensión inmensa, pelearte con el barro y la lluvia, las malditas libras... Sin embargo, todo eso merece la pena cuando después te paras a pensarlo. El sonido impecable, las pantallas en HD, bandas exclusivas, el ambiente, la puntualidad, se respira una cultura musical que, sinceramente, no he encontrado en ningún sitio. El esfuerzo tuvo una merecida recompensa, algo que se podría perder al convertirlo en un festival al uso. Demasiado fácil, rápido, como un Big Mac. La experiencia fallida del Sonisphere, casi desaparecido, es un ejemplo muy claro de lo que quiero decir. Con estas cosas no se debe jugar.
Mientras espero más detalles, de momento soy un poco escéptico. No sé si estamos preparados para recibir un evento de esta magnitud. Una organización tan impecable como aquella no es compatible con la improvisación española. Ojalá me callen la boca, seré el primero en disculparme por no confiar en una promotora tan potente como Live Nation y, sobre todo, porque no me fío un pelo de la reacción del público con el que compartiré los conciertos. Porque yo iré a eso, a ver a los grupos pasando el mejor rato posible. Para otra ocasión dejaré algunas salidas de pata de banco que suelen cargarse este tipo de concentraciones masivas. Al menos en mi caso, se trata de tomarse unas cervezas (si cae chupito de Jäggermeister mejor) mientras disfruto, espero, de las mejores bandas que puedan contratar. Medios tienen para hacerlo, veremos si los aprovechan. Para desparramar como sino hubiera mañana, igual me equivoco, existen otros sitios mejores. El precio inicial del abono (100 euros más gastos) es asequible, la tentación es grande como para dejarla pasar. Ya sería hora de que un festival en condiciones se asiente en Madrid. Será una prueba de fuego para la que, finalmente, sólo pido una cosa: descartar los secarrales de Getafe o desiertos similares. La intención es plantar la semilla del Download para que crezca, no lo contrario. Se habla de la Caja Mágica, el recinto del Rock in Rio en Arganda (me encantó hace tiempo) está medio abandonado... Esperemos acontecimientos. Juro que hasta seré benévolo con el cartel si meten a Vetusta Morla.
Rock&Roll: género musical de ritmo marcado, derivado de una mezcla de diversos estilos de la cultura folklórica estadounidense, (doo wop, rhythm&blues, hillbilly, blues, country y western son los más destacados) y popularizado desde los 50 hasta nuestros días.
Van Halen collage
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viernes, 14 de octubre de 2016
jueves, 26 de noviembre de 2015
El EP gratuito de Foo Fighters: ¿es Grohl un oportunista o un genio agradecido?
Múltiples y muy variopintas han sido las reacciones del mundo de la música tras los brutales atentados de París. He leído y escuchado todo tipo de dedicatorias justificadas ante algo que espero no se vuelva a producir. En este sentido, el pasado lunes vio la luz un nuevo EP de Foo Fighters, que ya se venía anunciando desde hace tiempo con una cuenta atrás en la web del grupo. Sin embargo, inmediatamente fue asociado a lo sucedido en Bataclan y otros lugares de la capital francesa el 13 de noviembre. El hecho de que las cinco canciones se puedan descargar de forma gratuita dio lugar a titulares del estilo "Foo Fighters sacan un disco gratis como homenaje a las víctimas" o frases muy parecidas. No tardaron en aparecer también las voces acusando a Dave Grohl de oportunista, sobre todo porque parece algo evidente y, para qué vamos a engañarnos, porque el líder de la banda norteamericana tiene muchos detractores. Pues bien, no entiendo ni una cosa ni la otra partiendo de que no soy nada objetivo al hablar del que fuera batería de Nirvana. Me parece un genio, un tipo siempre metido en multitud de proyectos (cada uno mejor que el anterior) al que sólo le perjudica, en mi opinión, haber tenido éxito. No le conozco personalmente, pero es evidente que disfruta cada segundo de lo que hace, talento le sobra, y encima parece ser un buen tío. Detalles como las tres horas de concierto que nos regaló hace cuatro años en Madrid con todos los elementos en contra no se olvidan. Aquel día se convirtió en uno de mis ídolos y por eso creo que muchos se equivocan al ponerle a parir. Además, sólo hay que detenerse a leer las cosas con atención para no meter la pata. En la carta que acompaña el mencionado EP, el propio Grohl deja muy claro que las canciones estaban hechas antes de la tragedia. Simplemente, aprovecha el mensaje para lamentar lo que ocurrió, mostrar sus condolencias y luego explica con detalle el proceso de grabación. Nada más. El que quiera ver algo más tiene un problema. Y si el lanzamiento es gratuito es porque le da la gana, porque quiere y puede hacerlo. Seguro que lo tenía previsto antes de tan tristes acontecimientos.
Musicalmente hablando, los cinco temas de este Saint Cecilia me han convencido plenamente. Nos los veo como las típicas caras B desechadas pese a haber sido compuestas en los ratos libres de la última gira. Lo mejor es que suenan a los Foo Fighters clásicos, algo que se había perdido en el conceptual Sonic Highways. La canción que da título a la obra y Sean podrían estar perfectamente en cualquiera de los trabajos anteriores de la banda, mientras que Savior Breath es un trallazo a lo Motorhead en toda regla. Se echaba en falta más adrenalina tipo White Limo, del fantástico Wasting Light en cuyo vídeo sale precisamente Lemmy, y aquí la liberan a raudales. En el plano opuesto está la acústica Iron Rooster, con un estribillo marca de la casa, de esos que Dave de la manga casi sin querer. Para el final dejan The Neverending Sigh, muy completa, enérgica, con un postrero solo de guitarra que se corta mientras va bajando el volumen. Es una pena, porque suena de muerte. En principio, el EP sólo está a la venta en formato físico como vinilo, supongo que con motivo del Black Friday, y desconozco si saldrá en cd. Las descargas digitales gratuitas están disponibles desde el pasado lunes en la web del grupo. La gira europea (con fecha en Barcelona incluida) que ha sido cancelada hace poco por culpa de los atentados habría sido una buena oportunidad de presentarlo. Ahora tendremos que esperar, porque tampoco les he visto anunciados en los carteles de los festivales veraniegos de 2016. No me extrañaría que al final se apuntaran o que nos sorprendan con alguna otra novedad. Grohl lleva muy mal lo de estar parado (ni con una pierna escayolada lo hizo) para desesperación de los más críticos. Mal que les pese, es una de las pocas estrellas del rock actual capaz de coger el relevo a los más grandes. Un tipo que grabó él solo el disco debut de Foo Fighters o que se rumorea está detrás de la batería de los aor-satánicos Ghost, que tiene otro grupo con John Paul Jones, entre otras muchas actividades, no tiene que demostrar nada a nadie. Sólo seguir igual hasta que su cuerpo, y el nuestro, aguanten.
jueves, 15 de octubre de 2015
Duda para el próximo 20 de noviembre: ¿Voy a ver a Kadavar o The Sheepdogs?
Vaya dilema. Esto es como cuando hay que elegir entre Messi o Cristiano. ¿Cuál de los dos es mejor? ¿A qué concierto asistir el próximo 20 de noviembre en Madrid? ¿Kadavar en la Sala Penélope o The Sheepdogs en la Caracol? Muchas preguntas y una respuesta incierta. La duda me invade y como de momento no tengo el don de la ubicuidad, no sé cómo lo voy a resolver. Me apetecen los dos pese a que, musicalmente, no tengan nada que ver. Por un lado, el doom psicodélico de los barbudos alemanes y, por otro, el rock clásico, retro, a veces campestre, que practican los canadienses. Quizás pueda pesar en la decisión final que a los germanos ya los he visto en varias ocasiones. La última en el pasado Resurrection Fest, donde ya estrenaron algún tema de Berlin, su último buen disco. Muy hieráticos en escena, con ese bajista tan 'simpático' que tienen, no me importaría que su avalancha sónica, monolítica, me perforara de nuevo los tímpanos. En ocasiones parecen una máquina demasiado perfecta y no estaría mal que improvisaran de vez en cuando. Se trata de una recreación de Black Sabbath por la que han sido muy criticados, aunque, en mi opinión, se están alejando poco a poco de la sombra de Ozzy&Iommi. Luces y sombras para un grupo cuya popularidad ha ido creciendo mientras buscan su propio sonido. Creo que están cerca de conseguirlo y una actuación en directo es el mejor lugar para comprobarlo. No sé, no sé, igual acabo pasándome. ¿No tenían otra fecha libre en la gira?
Me ha sorprendido mucho el nuevo trabajo de The Sheepdogs. Los descubrí con el anterior de título homónimo, que en su día escuché bastante, aunque me pareció demasiado heterogéneo. Lo dejé aparcado y lo voy a tener que rescatar. Igual que el resto, puesto que llevan funcionando desde 2007. Future Nostalgia, publicado el pasado 2 de octubre, me ha encantado. Mucho más centrado en un estilo rockero retro, blues, southern, contiene nada menos que 18 temas. Lo mejor es que no se hace nada largo (medley incluido) y todas las canciones me parecen redondas, con varios detalles a descubrir. Además de la impecable labor instrumental, destaca el fabuloso juego vocal que consiguen. Tengo curiosidad por ver cómo lo trasladan a un concierto, aunque ya me he hecho a la idea indagando por la red. No descarto tampoco que se descuelguen con alguna jam o una versión conocida, porque no son tan cuadriculados como Kadavar. Ese aire campestre, que recuerda un poco a The Band y otros clásicos, me temo que va a hacer que me decante por asistir a su actuación. Todavía queda tiempo y ni he mirado el precio de las entradas, tengo que convencer a mi compinche en estas lides... En fin, que sigo con dudas al ser un caso inédito hasta hace poco. Siempre me quejaba de la falta de conciertos y ahora me invaden. Bendito dilema.
martes, 29 de septiembre de 2015
Rock In Rio 2015, edición Brasil. ¿El cartel más completo de un festival sin alma?
Vaya por delante que nunca he sido muy amigo del Rock In Rio. Sé que es de los macrofestivales más antiguos (el primero se celebró en1985) y casi siempre consigue reunir a artistas de primer nivel de los más variados estilos. Sin embargo, lo veo artificial, sin alma, como si fuera una marca reconocible a nivel mundial de coches de lujo aplicada a la música. Tiene que haber mucho dinero e intereses detrás, lo que contrasta con su origen brasileño. Es un país con muchas desigualdades sociales, en el que un sector de la población malvive azotado por la pobreza más extrema. En algunas de sus ediciones, pese a que no es anual, dio el salto a Europa para aterrizar en Lisboa y Madrid, donde tuvimos la 'suerte' de disfrutarlo tres veces (2008, 2010 y 2012). Hace poco también probaron en Las Vegas para asaltar el mercado norteamericano. Yo estuve presente en el de 2008, donde comprobé in situ las dos caras de la moneda. El recinto de la Ciudad del Rock situado en Arganda del Rey es inmejorable, de los mejores que he visto. De hecho, es una lástima que sólo se utilice para esto mientras permanece abandonado el resto del tiempo. Todo estaba muy bonito, perfectamente colocado con las primeras marcas luciendo sus brillantes logotipos de publicidad en cientos de stands... Y ahí está el problema. Se repartieron miles de invitaciones (yo fui gratis) porque no levantó el interés que los organizadores esperaban. Por eso y por el concepto de intentar ser tan atractivo, tan brillante, en vez de un festival del rock parecía un pase de modelos. Al cartel le metieron un montón de vergonzoso relleno nacional, por lo que, salvo un par de excepciones, no me pareció gran cosa. Me decepcionó bastante, la verdad.
Otro problema que tiene Rock In Rio es el sonido. Desde mis primeras experiencias con retransmisiones televisivas en 1991, igual por el retardo de la señal, no lo sé, aquello se escuchaba fatal. Recuerdo con horror las actuaciones de Megadeth, Queensrÿche, Skid Row, Judas Priest... Sólo conseguí distinguir las canciones de unos Guns N' Roses que llegaban en su momento más álgido. Siempre que busco algún concierto de este festival (se pueden encontrar todos casi enteros), o de otros que se montan en Suramérica, siempre ocurre lo mismo. Sonido pésimo, eso sí, con unos carteles a cada cual mejor. Y este año, en su 30 aniversario, se han salido en este aspecto. Metallica, SOAD, Slipknot, Mötley Crüe, QOTSA, Royal Blood, Faith No More, Gojira, Korn, Deftones, Steve Vai... Impresionante, la verdad es que es para quitarse el sombrero. Una barbaridad complicada no sólo de superar, sino de igualar. Lo que no sé es cómo se las arreglaron para contratar a Hollywood Vampires. El nuevo proyecto de Alice Cooper (una leyenda incapaz de crear algo poco interesante) junto a Joe Perry, Johnny Depp (no sé qué pinta ahí), Duff McKagan y muchos invitados ilustres que rinden homenaje a los músicos y bandas inmortales del rock en un disco casi íntegro de versiones. Pese a los ocupados que están sus integrantes, tocaron el pasado 24 de septiembre en Río de Janeiro y el resultado es digno de ver, porque no creo que se prodiguen mucho por más escenarios. Una vez más, el sonido no es el mejor, aunque la transmisión en HD y los increíbles efectos de luz ayudan mucho. Un momento curioso es la cara de marciano que pone Perry cuando el invitado Andreas Kisser, guitarrista de Sepultura, se pone a su lado a hacer headbanging. Un Brown Sugar un poco descafeinado cierra un documento que vale la pena. Casi todas las actuaciones del macrofestival están ya colgadas por ahí mostrando de nuevo esa doble cara: un entorno fascinante lleno hasta la bandera al que le sigue faltando algo. No sé explicarlo muy bien. A lo mejor es sólo una manía personal, porque tengo clara una cosa. Es una utopía, un fenómeno casi paranormal, pero si esa lista de grupos viene a tocar a España tardo 10 segundos en comprar la entrada. No me esperaría ni a que me invitaran. Y es que los lujos es lo que tienen, que hay que pagarlos.
Otro problema que tiene Rock In Rio es el sonido. Desde mis primeras experiencias con retransmisiones televisivas en 1991, igual por el retardo de la señal, no lo sé, aquello se escuchaba fatal. Recuerdo con horror las actuaciones de Megadeth, Queensrÿche, Skid Row, Judas Priest... Sólo conseguí distinguir las canciones de unos Guns N' Roses que llegaban en su momento más álgido. Siempre que busco algún concierto de este festival (se pueden encontrar todos casi enteros), o de otros que se montan en Suramérica, siempre ocurre lo mismo. Sonido pésimo, eso sí, con unos carteles a cada cual mejor. Y este año, en su 30 aniversario, se han salido en este aspecto. Metallica, SOAD, Slipknot, Mötley Crüe, QOTSA, Royal Blood, Faith No More, Gojira, Korn, Deftones, Steve Vai... Impresionante, la verdad es que es para quitarse el sombrero. Una barbaridad complicada no sólo de superar, sino de igualar. Lo que no sé es cómo se las arreglaron para contratar a Hollywood Vampires. El nuevo proyecto de Alice Cooper (una leyenda incapaz de crear algo poco interesante) junto a Joe Perry, Johnny Depp (no sé qué pinta ahí), Duff McKagan y muchos invitados ilustres que rinden homenaje a los músicos y bandas inmortales del rock en un disco casi íntegro de versiones. Pese a los ocupados que están sus integrantes, tocaron el pasado 24 de septiembre en Río de Janeiro y el resultado es digno de ver, porque no creo que se prodiguen mucho por más escenarios. Una vez más, el sonido no es el mejor, aunque la transmisión en HD y los increíbles efectos de luz ayudan mucho. Un momento curioso es la cara de marciano que pone Perry cuando el invitado Andreas Kisser, guitarrista de Sepultura, se pone a su lado a hacer headbanging. Un Brown Sugar un poco descafeinado cierra un documento que vale la pena. Casi todas las actuaciones del macrofestival están ya colgadas por ahí mostrando de nuevo esa doble cara: un entorno fascinante lleno hasta la bandera al que le sigue faltando algo. No sé explicarlo muy bien. A lo mejor es sólo una manía personal, porque tengo clara una cosa. Es una utopía, un fenómeno casi paranormal, pero si esa lista de grupos viene a tocar a España tardo 10 segundos en comprar la entrada. No me esperaría ni a que me invitaran. Y es que los lujos es lo que tienen, que hay que pagarlos.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Let's Go, adelanto del nuevo disco de la banda maldita del rock: Def Leppard
La expresión "pongo un circo y me crecen los enanos" se queda corta aplicada a Def Leppard. No creo que exista un grupo con tan mala suerte. Ni tampoco que se haya sobrepuesto a las desgracias una y otra vez. El accidente del batería Rick Allen en el que perdió un brazo, la muerte del guitarrista (el cerebro en la sombra) Steve Clark y la dura enfermedad contra la que lucha su sustituto, Vivian Campbell, son argumentos suficientes para haber acabado con la carrera de cualquier banda. Lejos de rendirse, los británicos han vendido nada menos que 100 millones de copias de sus discos alrededor del mundo. Su época dorada de Pyromania e Hysteria (imprescindibles) queda ya un poco lejos, pero ahí siguen, al pie del cañón. Raro es el año en el que no están de gira, mientras que en estudio continúan ofreciendo muestras de su calidad cada cierto tiempo. El que tuvo retuvo, dicen por ahí. Nada despreciables son los proyectos paralelos del vocalista Joe Elliott (otro inquieto) y su compañero Phil Collen. Invito a escuchar con atención los dos trabajos de Down N' Outz como tributo a Mott The Hoople o el más reciente y bluesero Delta Deep. El sector más duro nunca les ha perdonado sus devaneos con el pop, el country u otros estilos un poco alejados de sus inicios, situados en la New Wave Of British Heavy Metal. Sea como sea, es innegable su contribución al rock en diversas y fructíferas etapas, desde que nacieron en Sheffield en 1978 hasta hoy en día. Para el próximo 30 de octubre está prevista la salida de su décimo trabajo titulado, simplemente, Def Leppard. El propio Elliott desveló en Instagram hace unos días los títulos de las catorce canciones que contendrá mientras se suceden las declaraciones típicas de "es lo que mejor que hemos hecho desde Hysteria", "hay guitarras muy duras", "tiene un contenido muy variado"... Ya veremos.
De momento está disponible un adelanto, un Let's Go (no confundir con Let It Go del High N' Dry) que, si suena a algo, es a ellos. Se trata del esquema repetido hasta la saciedad que siempre les ha dado muy buenos resultados. Un tema comercial, edulcorado, radiable y apto para todos los públicos. Puede gustar más o menos, ahí no entro, pero lo cierto es que parece un clásico Leppard de toda la vida. O al menos de la segunda etapa más sofisticada (o floja según sus detractores) que, efectivamente, se inició con el multimillonario Hysteria. Nunca la dejaron apartada pese a que en anteriores trabajos como el irregular Songs From The Sparkle Lounge dejaron claras sus influencias glam de los 70. Lo de este single parece un regreso en toda regla a la fórmula que les hizo dar el gran salto. No sé si el resto de su nueva obra seguirá por ahí, aunque catorce canciones dan para mucho. Podrían hacer un repaso de toda su carrera si quisieran. No debe estar muy mal Campbell a pesar de su tratamiento (el guitarrista de Trixter ocupó su puesto en una actuación para la NFL ) porque veo que tienen preparadas varias giras por Japón, Australia e Inglaterra junto a Whitesnake. Espero y deseo que se dejen caer por aquí, ya que guardo muy buen recuerdo de mis experiencias en directo con ellos en varios festivales. Comprendo que a mis amigos se les abriera la boca de aburrimiento cuando interpretaron entera su obra maestra en el Hellfest. Para disfrutar Hysteria en su integridad hay que ponerse en un contexto especial. A mí, sin embargo, me pareció un momento irrepetible. Es lo que tiene luchar contra los elementos, no bajar los brazos jamás... Una situación que conozco bien y que saca lo mejor (y lo peor) que cada uno tiene dentro. Hay una canción suya que les define mejor que nada ni nadie: Undefeated. Invencibles.
De momento está disponible un adelanto, un Let's Go (no confundir con Let It Go del High N' Dry) que, si suena a algo, es a ellos. Se trata del esquema repetido hasta la saciedad que siempre les ha dado muy buenos resultados. Un tema comercial, edulcorado, radiable y apto para todos los públicos. Puede gustar más o menos, ahí no entro, pero lo cierto es que parece un clásico Leppard de toda la vida. O al menos de la segunda etapa más sofisticada (o floja según sus detractores) que, efectivamente, se inició con el multimillonario Hysteria. Nunca la dejaron apartada pese a que en anteriores trabajos como el irregular Songs From The Sparkle Lounge dejaron claras sus influencias glam de los 70. Lo de este single parece un regreso en toda regla a la fórmula que les hizo dar el gran salto. No sé si el resto de su nueva obra seguirá por ahí, aunque catorce canciones dan para mucho. Podrían hacer un repaso de toda su carrera si quisieran. No debe estar muy mal Campbell a pesar de su tratamiento (el guitarrista de Trixter ocupó su puesto en una actuación para la NFL ) porque veo que tienen preparadas varias giras por Japón, Australia e Inglaterra junto a Whitesnake. Espero y deseo que se dejen caer por aquí, ya que guardo muy buen recuerdo de mis experiencias en directo con ellos en varios festivales. Comprendo que a mis amigos se les abriera la boca de aburrimiento cuando interpretaron entera su obra maestra en el Hellfest. Para disfrutar Hysteria en su integridad hay que ponerse en un contexto especial. A mí, sin embargo, me pareció un momento irrepetible. Es lo que tiene luchar contra los elementos, no bajar los brazos jamás... Una situación que conozco bien y que saca lo mejor (y lo peor) que cada uno tiene dentro. Hay una canción suya que les define mejor que nada ni nadie: Undefeated. Invencibles.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Ugly Kid Joe vuelven a dar guerra tras 19 años con Uglier Than They Used Ta Be
Otro regreso anunciado que se confirma. Los californianos Ugly Kid Joe, que habían dado señales de vida con el EP Stairway To Hell en 2012, regresan al negocio con la inminente publicación de Uglier Than They Used Ta Be. Será su primer trabajo de larga duración desde hace 19 años. Demasiado tiempo para un grupo que, en mi opinión, fue algo más que una broma pesada. No mucha gente los tomó en serio a principio de los 90, ya que, para empezar, su nombre es una parodia de Pretty Boy Floyd. La estética glam a lo Poison estaba de moda y a ellos se les ocurrió todo lo contrario: aparecer con pinta de guarros, con una letra e imagen gamberras para mofarse de todo aquel movimiento hair metal que, por cierto, a mí no me disgustaba en absoluto. Además, tuvieron la suerte de dar con el tema adecuado para explotar en las listas. La canción con la que sueña cualquier banda. Su Livin' On A Prayer particular. Everything About You, un tema sencillo de hard rock desenfadado y estribillo coreable hasta la saciedad, fue un éxito inesperado hasta para ellos, sonaba en todas partes y la MTV machacó el vídeo sin piedad. Con sólo un EP en la calle, se apresuraron a a aprovechar el momento para grabar America's Least Wanted, su primer disco. Se vendió como rosquillas y yo aún conservo la cassette original. Les tengo un cariño especial y creo que no se les ha valorado nunca en su justa medida. Es en Menace To Sobriety (1995) donde demuestran que iban en serio. Y por algo que puede parecer poca cosa, pero no lo es. La entrada del batería Shannon Larkin les dio un nuevo impulso (algo parecido a lo que pasó con Scott Travis en Judas Priest), la pimienta que le faltaba a la salsa para que picara de verdad. Me parece una obra soberbia, poco conocida, con un nivel que no supieron alcanzar en el nada despreciable Motel California, lo que acabó con la inevitable separación. Nadie se acordaba ya de ellos, desaparecieron del mapa, y sólo el cantante Whitfield Crane (vaya voz se gasta el amigo) se ha mantenido en activo involucrado en diversos proyectos.
Su vuelta a la vida tomó forma con una gira festivalera en el verano de 2012. Presentaban algún tema nuevo, pero con clásicos como el mencionado Everything, Neighbor o la versión del Cats In The Cradle se metieron al público de nuevo en el bolsillo. Tuve la suerte de verles en Donington ese año y dos factores coincidieron para que me lo pasara en grande. Salió el sol tras una pesadilla de barro, lo que unido a las enormes ganas de presenciar un concierto suyo (algo que parecía imposible) dieron como resultado un momento inolvidable. Hasta los ingleses que estaban al lado nos felicitaron por el ímpetu que le pusimos al asunto. Se les veía con ganas e impresionados por la respuesta de la gente, lo que a buen seguro les ha animado a dar guerra de nuevo. Hell Ain't Hard To Find, un vídeo de adelanto del nuevo disco, ya circula por ahí. Intro lenta, riff marca de la casa y estribillo machacón. No es lo mejor que han hecho, pero suena contundente, prometedor, e invita a escuchar el resto con atención. La campaña de Ugly Kid Joe en Pledge Music lleva tiempo en marcha ofreciendo otro proyecto paralelo de Crane junto al guitarrista de Another Animal, Lee Richards. Curiosamente, casi me ha gustado más su presentación con Black&White (una delicia acústica) que el single de UKJ, aunque habrá que esperar para emitir ambos veredictos. Ha pasado mucho tiempo desde la aparición de unos chavales que pusieron una nota de humor negro antes de que el grunge aplicara su depresión al rock. Es posible que sus viejos hits suenen un poco obsoletos en los tiempos que corren, pero un soplo de aire fresco no vendrá nada mal. Están en forma, con el niño gamberrete de la portada un poco más demacrado, y la experiencia les habrá hecho mejores músicos. Como ellos mismos dicen, siguen tan feos como solían ser. Pronto lo comprobaremos.
Su vuelta a la vida tomó forma con una gira festivalera en el verano de 2012. Presentaban algún tema nuevo, pero con clásicos como el mencionado Everything, Neighbor o la versión del Cats In The Cradle se metieron al público de nuevo en el bolsillo. Tuve la suerte de verles en Donington ese año y dos factores coincidieron para que me lo pasara en grande. Salió el sol tras una pesadilla de barro, lo que unido a las enormes ganas de presenciar un concierto suyo (algo que parecía imposible) dieron como resultado un momento inolvidable. Hasta los ingleses que estaban al lado nos felicitaron por el ímpetu que le pusimos al asunto. Se les veía con ganas e impresionados por la respuesta de la gente, lo que a buen seguro les ha animado a dar guerra de nuevo. Hell Ain't Hard To Find, un vídeo de adelanto del nuevo disco, ya circula por ahí. Intro lenta, riff marca de la casa y estribillo machacón. No es lo mejor que han hecho, pero suena contundente, prometedor, e invita a escuchar el resto con atención. La campaña de Ugly Kid Joe en Pledge Music lleva tiempo en marcha ofreciendo otro proyecto paralelo de Crane junto al guitarrista de Another Animal, Lee Richards. Curiosamente, casi me ha gustado más su presentación con Black&White (una delicia acústica) que el single de UKJ, aunque habrá que esperar para emitir ambos veredictos. Ha pasado mucho tiempo desde la aparición de unos chavales que pusieron una nota de humor negro antes de que el grunge aplicara su depresión al rock. Es posible que sus viejos hits suenen un poco obsoletos en los tiempos que corren, pero un soplo de aire fresco no vendrá nada mal. Están en forma, con el niño gamberrete de la portada un poco más demacrado, y la experiencia les habrá hecho mejores músicos. Como ellos mismos dicen, siguen tan feos como solían ser. Pronto lo comprobaremos.
jueves, 27 de agosto de 2015
Axl y Slash se reconcilian, Izzy y Duff graban juntos... ¿Vuelven Guns N' Roses?
Anda la comunidad rockera revolucionada ante la posibilidad de que el gran milagro se convierta por fin en realidad. La reunión de la formación original de Guns N`Roses, el último fenómeno mainstream del negocio musical, está más cercana que nunca. Al menos eso parece tras las últimas noticias surgidas en torno a sus miembros, que siguen inmersos en sus propios proyectos. La señal más clara vino tras las declaraciones en una tv sueca del guitarrista Slash, cuya enemistad con el cantante Axl Rose parece haber terminado. Frases como "ahora las cosas están bien" o "hemos dejado atrás parte de esa negatividad que estaba ahí desde hace tiempo" no dejan lugar a dudas. Tras más de dos décadas son hablarse, la relación entre ambos se ha reconducido, lo que abre las puertas a todo tipo de especulaciones. Hay más pistas que llevan a la misma conclusión. El vocalista, dueño de los derechos del nombre del grupo con el que publicó el sobreproducido Chinese Democracy y lleva girando varios años, ha despedido hace poco a dos de los mercenarios con los que actuaba, Dj Ashba y Bumblefoot. En dichos conciertos han aparecido en varias ocasiones, como invitados sorpresa, sus viejos colegas de los Guns Izzy Stradlin y Duff McKagan. Dos músicos que, por cierto, están trabajando juntos en estudio para continuar con su colaboración en el brillante EP How To Be A Man que el bajista lanzó para apoyar el libro de su biografía. La pieza que falta, el batería Steven Adler, lleva tiempo rehabilitado de las adicciones por las que fue el primer expulsado de la banda en medio de la grabación de los Illusions. Tiene su propio grupo, aunque siempre ha afirmado que estaría encantado de tocar y grabar con sus antiguos compañeros. No es por nada, y lo siento por Matt Sorum, pero el sonido de los tambores del Appetite For Destruction es insuperable. Supongo que el bueno de Steven algo tendría que ver. O la producción de un Mike Clink en estado de gracia.
Son demasiadas coincidencias. También puede que esté soñando despierto, pero el rumor lleva demasiado tiempo en el aire y los indicios apuntan a bombazo en 2016. De momento, desde Australia llegan 'soplos' de que los Guns N`Roses originales podrían estar en la próxima edición del festival Soundwave que se celebra allí en enero y febrero. Por su parte, el promotor que llevó a Axl a Argentina por última vez ha dado por hecho el esperado regreso en twitter. No quiero ni pensar en cómo estarán las oficinas de los principales festivales de cara al año que viene. Echarán humo para ser los primeros en anunciar lo que sería el acontecimiento más importante del rock desde hace mucho, mucho tiempo. De todas formas, teniendo en cuenta de quién estamos hablando, conviene no ilusionarse en exceso. Axl Rose se ha convertido en un personaje excéntrico (con un estado de forma limitado) capaz de darle la vuelta a la tortilla en cualquier momento. A Slash (también debería adelgazar) no le va nada mal con Myles Kennedy y los Conspirators, mientras que al resto tampoco les falta trabajo. Si por algo destacaban los Guns en su mejor época era por el caos, la imprevisibilidad, los giros inesperados, las peleas, los rumores, las mentiras, los desmentidos... En resumen, lo que les hizo ser el grupo más grande del planeta durante un tiempo que debió ser mayor. Su asalto relámpago a la fama les devoró, por lo que igual en esta ocasión se lo toman con calma. Al fin y al cabo, llevamos más de 20 años sin verlos juntos sobre un escenario. Si hemos podido esperar tanto, ¿qué mas da un poquito más? Yo, igual que millones de fans, estoy dispuesto a ello. It's so easy...
martes, 25 de agosto de 2015
¿Un Download Festival nuevo en París? Competencia para el Hellfest en 2016
Dicen que los rumores son la antesala de la noticia y en los últimos días ha surgido uno que va muy en serio. Varias fuentes aseguran que se está gestando la creación de un Download Festival nuevo en 2016 que tendría lugar en Francia. Se habla del fin de semana del 10, 11 y 12 de junio y el recinto elegido sería el Hipódromo de Lougchamp, en las afueras de París. Su celebración no impediría que el de Inglaterra tuviera lugar también con la mayoría de los grupos compartidos. Supongo que ahí entrarían también los cabezas de cartel (dos estarían atados ya), aunque luego cada uno tendría sus propias incorporaciones. Lo único seguro es que al Hellfest, la cita festivalera por antonomasia del país galo, le saldría un competidor de altura. Sobre todo por el carácter más diverso de la oferta que propone el antiguo Monsters Of Rock frente a al cartel extremo del evento francés. Sería cuestión de gustos, en cualquier caso. También existiría la posibilidad de asistir a los dos si las fechas no coinciden y el bolsillo del interesado lo permitiera. Todo está sin confirmar, pero sería un primer paso de una itinerancia parecida a los Sonisphere, la franquicia metalera que, por cierto, está en horas bajas. No era mala la idea e incluso en España llegó a tener cierto éxito pese a no tener un lugar habitual (aseguro que existen) en el que asentarlo. Sin embargo, la insistencia en traer siempre a casi los mismos artistas a tocar en desiertos infumables acabó con la desaparición del Sonisphere en nuestro territorio. Una pena, porque el último al que acudí (2012), en el Auditorio John Lennon de Getafe, no estuvo nada mal. Allí tuvo lugar (en versión reducida) la única edición del Electric Weekend en 2008. En mi opinión, fue de lo mejor que se ha hecho en los alrededores de Madrid tras el fallecido Festimad. Igual por eso, porque estuvo más que bien, no lo han organizado más. Cosas curiosas que sólo ocurren en este país.
Fuera se lo montan mucho mejor, eso es innegable, por lo que habrá que estar atentos al posible nacimiento del nuevo Download. Personalmente, creo que sería una oportunidad de oro teniendo en cuenta la multitud de comunicaciones que existen con la capital francesa. Lo más complicado de ir a Donington es precisamente eso, viajar hasta allí, pese a que tiene el aeropuerto de East Midlands a poca distancia. Sólo hay vuelos directos desde lugares tan variopintos de España como Girona, Las Palmas o Alicante. A esto hay que unir el cambio de moneda con el que el euro sale perdiendo y las dimensiones tan exageradamente enormes del recinto anexo a Donington Park. Hasta que llegas a los escenarios pierdes casi un día. Luego está el problema de la lluvia, viento, barro.... Eso sí, cuando la fiesta arranca te olvidas de todo. Sonido perfecto y atronador, gran ambiente, pocas apreturas, grupos que sólo actúan allí y todo tipo de servicios para que no tengas que salir para nada. En fin, qué demonios, estás en Donington, lo que para cualquier viejo seguidor del rock potente es el paraíso, como un sueño hecho realidad. Si al final hay versión francesa tendrá menos encanto pese a las comodidades añadidas de la ubicación. Una vez más, será cuestión de elegir. Y no me olvido de un Resurrection Fest que, mirando sólo el entorno, no tiene rival. Hace poco más de un mes disfruté como un enano en Viveiro y no descarto repetir la experiencia. Ya veremos si el rumor se confirma mientras saboreo el temporal de novedades y conciertos que se avecinan. Stay tuned...
Fuera se lo montan mucho mejor, eso es innegable, por lo que habrá que estar atentos al posible nacimiento del nuevo Download. Personalmente, creo que sería una oportunidad de oro teniendo en cuenta la multitud de comunicaciones que existen con la capital francesa. Lo más complicado de ir a Donington es precisamente eso, viajar hasta allí, pese a que tiene el aeropuerto de East Midlands a poca distancia. Sólo hay vuelos directos desde lugares tan variopintos de España como Girona, Las Palmas o Alicante. A esto hay que unir el cambio de moneda con el que el euro sale perdiendo y las dimensiones tan exageradamente enormes del recinto anexo a Donington Park. Hasta que llegas a los escenarios pierdes casi un día. Luego está el problema de la lluvia, viento, barro.... Eso sí, cuando la fiesta arranca te olvidas de todo. Sonido perfecto y atronador, gran ambiente, pocas apreturas, grupos que sólo actúan allí y todo tipo de servicios para que no tengas que salir para nada. En fin, qué demonios, estás en Donington, lo que para cualquier viejo seguidor del rock potente es el paraíso, como un sueño hecho realidad. Si al final hay versión francesa tendrá menos encanto pese a las comodidades añadidas de la ubicación. Una vez más, será cuestión de elegir. Y no me olvido de un Resurrection Fest que, mirando sólo el entorno, no tiene rival. Hace poco más de un mes disfruté como un enano en Viveiro y no descarto repetir la experiencia. Ya veremos si el rumor se confirma mientras saboreo el temporal de novedades y conciertos que se avecinan. Stay tuned...
viernes, 14 de agosto de 2015
Speed of Light, prometedor adelanto del próximo Book Of Souls de Iron Maiden
Ya está disponible el aperitivo del gran banquete que tienen preparado Iron Maiden para el 4 de septiembre. Speed Of Light es el adelanto que han elegido para ponernos los dientes largos de cara al lanzamiento de su nuevo doble trabajo. Un Book Of Souls del que poco o nada había trascendido, salvo alguna crítica muy favorable en medios especializados. Parece ser que la doncella, lejos de mostrar signos de debilidad, está más fuerte que nunca, reinventándose en cada disco para confirmar que son los auténticos reyes del metal más tradicional. Esa New Wave Of British Heavy Metal que nació hace ya tantos años en Gran Bretaña sentando las bases de un sonido y una cultura con miles de fieles e irreductibles adeptos. Nada nuevo descubre el tema en sí, lo que, en mi opinión, no es para nada necesario. Una canción de Iron Maiden tiene que sonar a Iron Maiden y punto. Tan sencillo (y a la vez complicado) como eso. Aún así, cinco minutos y tres segundos dan para mucho. La intro con el el típico riff, el cencerro de Nicko, grito de Bruce, cabalgada del bajo de Harris, estribillo incisivo, tres solos (Smith, Murray, Gers) de guitarra, final apoteósico... Hasta quince razones para disfrutar de Speed of Light han encontrado en Metal Hammer. La mejor, que no sorprende a nadie, ya que es justo lo que cualquier seguidor de la mítica banda inglesa podría esperar. Ya habrá tiempo para desarrollos largos, progresivos, e incluso para los casi 20 minutos que dura Empire Of The Clouds para cerrar Book Of Souls.
Esto es un single de toda la vida, directo a la yugular, que viene acompañado de un vídeo fantástico. Como es habitual, Eddie es el protagonista, en esta ocasión dentro de un videojuego animado muy de los 80 en el que van apareciendo referencias a discos anteriores de la banda. Me recuerda un poco a Somewhere In Time por la estética, pero es más retro, no tan futurista. Cada vez que lo veo me gusta más, sobre todo por los recuerdos de aquellas máquinas recreativas de mi adolescencia. No soy muy fan de las play station, x box y similares. Para mí, tenían mucho más encanto aquellas maquinitas tan artesanales. Con Iron Maiden me pasa algo parecido. Cuanto más básicos suenan, más me gustan, aunque tampoco desprecio esos experimentos largos que citaba más arriba. Supongo que en el 16º disco de su larga carrera habrá un poco de cada cosa. Y lo mejor, lo más importante, es que Bruce Dickinson ya está recuperado de su enfermedad y anda liado pilotando aviones, preparando la gira, supongo que tendrá en mente algún libro, disco en solitario... Lo normal en su caso. Así que habrá que estar atentos a cualquier movimiento en el entorno maidenesco. Up The Irons!
Esto es un single de toda la vida, directo a la yugular, que viene acompañado de un vídeo fantástico. Como es habitual, Eddie es el protagonista, en esta ocasión dentro de un videojuego animado muy de los 80 en el que van apareciendo referencias a discos anteriores de la banda. Me recuerda un poco a Somewhere In Time por la estética, pero es más retro, no tan futurista. Cada vez que lo veo me gusta más, sobre todo por los recuerdos de aquellas máquinas recreativas de mi adolescencia. No soy muy fan de las play station, x box y similares. Para mí, tenían mucho más encanto aquellas maquinitas tan artesanales. Con Iron Maiden me pasa algo parecido. Cuanto más básicos suenan, más me gustan, aunque tampoco desprecio esos experimentos largos que citaba más arriba. Supongo que en el 16º disco de su larga carrera habrá un poco de cada cosa. Y lo mejor, lo más importante, es que Bruce Dickinson ya está recuperado de su enfermedad y anda liado pilotando aviones, preparando la gira, supongo que tendrá en mente algún libro, disco en solitario... Lo normal en su caso. Así que habrá que estar atentos a cualquier movimiento en el entorno maidenesco. Up The Irons!
sábado, 25 de julio de 2015
Bon Jovi, el triunfo del sueño americano hasta el divorcio entre Jon y Sambora
Son increíbles algunas cosas que uno descubre indagando por la red. Hace poco me topé con una grabación en directo de unos primigenios Bon Jovi, allá por 1984, cuando sólo tenían publicado su primer disco. Un concierto muy sencillo, de sonido crudo y lleno de fallos, recogido por alguna emisora de radio FM de la época. Son sólo cinco chavales sin muchas pretensiones buscando su hueco en la gran escena de Estados Unidos. La voz de Jon estaba aún por pulir, mientras que la guitarra de Sambora y los teclados de David Bryan eran bastante básicos, igual que el bajo de Alec John Such y la batería de Tico Torres. En el repertorio de la formación original, tan sólo Runaway ha sobrevivido hasta lo que tocan hoy en día. En este tema ya se intuyen las bases de ese rock comercial, un poco edulcorado, que años más tarde les convertiría en estrellas de repercusión mundial. Resulta curioso comparar este documento con la multinacional que es Bon Jovi en la actualidad. O era, porque la marcha de Richie Sambora significa, al menos en mi opinión, el final de la cuesta abajo del gran sueño americano. Ellos lo consiguieron, de eso no hay duda, aunque hay parejas en la música que no pueden romperse para que la poción mágica siga funcionando. Igual que Jagger-Richards, Tyler-Perry, Petty-Campbell, Tempest-Norum, Plant-Page, Stanley-Simmons y tantos otros dúos míticos, nada es igual si falta uno de los miembros. Según parece, la relación entre cantante y guitarrista está totalmente rota con cruce de declaraciones incluido. No sé de quién será la culpa, me da igual, son dos egos fuertes y el hecho de que uno de ellos se llame igual que el grupo no les hace ningún favor de cara a una posible reconciliación.
Yo prefiero quedarme con su época dorada, con esa escalada hacia la cima que empezó con dos discos imprescindibles en la historia del hard rock americano: Slippery When Wet (1986) y New Jersey (1988). Pese a quien le pese, son dos obras maestras con temazos del calibre de Livin' On A Prayer (otro Final Countdown muy criticado que ya quisieran haber compuesto los más 'duros'), You Give Love a Bad Name, mi favorito Wanted Dead Or Alive, Bad Medicine, Lay Your Hands On Me... Dos joyas irrepetibles con el desaparecido Bruce Fairbain como productor de un sonido matador y Bob Rock por ahí asomando la cabeza de ingeniero. Se podría hacer un libro con los trabajos tan enormes que se hicieron en los Little Mountain Studios de Vancouver a finales de los 80 e inicios de los 90. Nada que ver con los suelos y retretes que fregaba Jon Bon Jovi en los humildes Power Station, los estudios de su tío, donde formó a la banda americana-italiana-cubano-gitana que, gracias a las ventas masivas sus dos obras cumbre (28 y 18 millones), pasó a llenar estadios por todo el mundo. Tampoco cabía un alfiler para verlos en el Palacio de la Comunidad de Madrid el 1 de diciembre de 1989. Fecha muy especial para mí, ya que fue mi primer concierto en el que aluciné con lo que tenía delante. Cada vez que veo el set list intuyo lo grande que debió ser, porque la banda estaba pletórica, aunque no recuerdo mucho si digo la verdad.
Discos de oro, platino, premios, esa genial actuación acústica en la MTV de Jon y Richie los dos solos... Bon Jovi era un fenómeno era imparable dentro de una gira mastodóntica que terminó por agotarles. A punto estuvo todo de saltar por los aires como se puede comprobar en su dvd Access All Areas que se ha reeditado en la reciente versión deluxe del New Jersey. Tras un merecido descanso llegaron los primeros cambios: cortes de pelo (no tan dramáticos como los de Metallica), Alec expulsado, sonido cada vez más alejado de sus inicios... Siendo sinceros, Keep The Faith (1992) y These Days (su disco más oscuro de 1995) no son malos trabajos, aunque no llegan al nivel de sus predecesores. Necesitaban dar un golpe en la mesa y este fue It's My Life. Una sola canción, muy adictiva, que repetía los esquemas más exitosos del pasado. El resto de Crush (2000) no era nada del otro mundo y es lo que han hecho desde entonces: sacar un single aparente como Have a Nice Day para seguir llamando la atención dentro de discos mediocres. Hasta los devaneos con el country en Lost Highway (2007) no me acabaron de convencer en absoluto. No le pegaban nada a un grupo de rock que, por lo que yo he visto en directo en varias ocasiones, aún tenía mucho que ofrecer. La química entre ellos funcionaba y sus actuaciones eran auténticas fiestas para pasarlo en grande. Al fin y al cabo, como dice la letra de Blood on Blood, Jon no es más que un cantante en una banda de rock and roll de pelo largo. No un actor, o modelo, ni tampoco un papanatas de las revistas del corazón. Sambora siempre me ha parecido un guitarrista infravalorado, con un estilo innegociable dentro del grupo. Ningún mercenario le puede sustituir. Y eso es lo que deberían hacer. Reunirse el año que viene en el 30 aniversario del Slippery When Wet y tocarlo entero, por ejemplo, en el festival de Donington que reventaron en 1987. Si ellos vieron realizado su sueño, ¿por qué no se va a cumplir el mío? Señor Coping, póngase a ello que voy mirando vuelos para East Midlands ya mismo.
miércoles, 22 de julio de 2015
Crónica del Resurrection Fest 2015: entorno ideal y cartel algo mejorable
Ya estoy de vuelta tras el Resurrection Fest 2015. Han sido tres días de metal en un entorno fantástico, difícilmente mejorable. Es algo que, en mi opinión, sí deberían hacer con el cartel para próximas ediciones. Sin menospreciar el esfuerzo de la organización por traer grupos tan importantes como Motorhead, BLS o Korn, creo que ampliar el abanico de estilos sería lo más conveniente. Menos gritos guturales, hardcore o punk y más hard rock o stoner. Las caras de satisfacción del público durante las actuaciones de Backyard Babies y Danko Jones (las únicas excepciones más rockeros dentro de una propuesta demasiado radical) lo decían todo. Con todo el respeto lo digo, pero la gente de un festival tiene ganas de fiesta, de pasarlo bien dando botes, bailando y cantando. Tiene que haber sitio para eso, además del circle pit, los pogos y las invocaciones al diablo. Tres escenarios dan para mucho, aunque ya sé que es casi imposible poner de acuerdo a todo el mundo. Una cita internacional como la de Viveiro, que cumplía su décima edición en pleno crecimiento, debe ofrecer más variedad y seguro que lo hará, porque me consta que no soy el único que lo piensa. Sería el complemento perfecto para disfrutar del todo en un lugar ideal. El plan es perfecto siempre que el tiempo acompañe: playa por la mañana, comida a base de Ribeiro, pulpo y demás delicias gallegas y a media tarde y por la noche, rock and roll. No se puede pedir más.
Casi 60.000 asistentes fueron desgastando el césped de un recinto pequeño, pero cómodo, que nos recibió el pasado jueves al lado del puerto de la localidad lucense. Los precios de la bebida y comida no eran muy diferentes a los de siempre con la cerveza Estrella de Galicia como protagonista. Fría, apetecible y peligrosa si te pasabas un poco. Algo que también deben subsanar es el sonido, a pesar de que fue de menos a más. Especialmente malo fue el de Soulfly, el primer grupo al que presté más atención. Las canciones de Sepultura animaron el cotarro, pero la bola de sonido era insufrible. Max Cavalera es una leyenda del metal extremo y hubiera merecido algo mejor. No me parecieron gran cosa Refused, mientras que con Black Label Society me lo pasé bomba. Zakk Wylde y sus huestes ofrecieron un concierto sin concesiones. Sin baladas ni temas acústicos, tocaron a toda pastilla con una fuerza descomunal. El sonido fue mejorando, no faltó el eterno solo de guitarra, ni ninguno de los clásicos de una banda que ya es como una religión rodeada de calaveras. A mí me encantaron, pero en su caso no soy muy objetivo, así que igual exagero. Tremendos como cabezas de cartel del jueves.
Como suele pasar en estos casos, la euforia del primer día deja paso a un segundo más relajado. Así me lo tomé yo, aunque el viernes había muchas actuaciones interesantes. En el segundo escenario tocaron clásicos del trash y el punk como Nuclear Assault, DRI o Exploited, a los que eché un ojo. En el principal, los alemanes Kadavar me gustaron bastante, los mencionados Backyard Babies confirmaron que su regreso va en serio y he de reconocer que Motorhead brillaron más que de costumbre. Siempre he pensado que lo de sonar a lata lo hacen a propósito y es parte de su ruidoso encanto. Pues esta vez fue todo lo contrario, sacaron un sonido cristalino, se vio muy buen rollo entre ellos y un Lemmy más entero de lo que esperaba tras sus recientes parones por enfermedad. Tras el final interminable de Overkill nos quedamos todos muy a gusto. Por cierto, pese a mis recelos que expuse en la previa sobre los festivales españoles, hubo muy buen ambiente en general entre los que allí estuvimos, así que me retracto. No hubo fuerzas para más pese al tirón que tienen In Flames y Children Of Bodom, así que paso a relatar mis impresiones del último día.
Con la carpa del merchandising oficial ya casi vacía (las camisetas del festival se agotaron demasiado rápido) y el césped cada vez más ausente, Skindred despertaron a la gente del letargo con su efectiva mezcla de rap, metal y reggae pidiendo al personal que se agachara, saltara y agitara la ropa. En este estilo más crossover se llevaron la palma Dog Eat Dog. Unos clásicos que sorprendieron a los inquilinos habituales de una carpa dedicada a sonidos mucho más crudos. Nos lo hicieron pasar genial cerrando con una versión vertiginosa de Offspring. Contra todo pronóstico, Danko Jones fue otro de los triunfadores con una propuesta sencilla, muy rockera, que fue la más indicada para mantener el tono en la recta final. Quedaba el plato fuerte de Korn y no me defraudó pese a que escuchado opiniones en contra. Partiendo de que son un grupo raro, único e inimitable, el hecho de que tocaran el primer disco entero decepcionó a muchos. Además, el aire no ayudó nada a que el sonido fuera homogéneo, pero yo acabé bastante satisfecho. Faltaron algunos temas de su discografía, pero es lo que ocurre con esta moda de interpretar trabajos íntegros. Es cuestión de gustos. Tras echar un vistazo a unos embarullados Satanic Surfers, tocaba retirada para emprender el viaje de regreso al día siguiente. Un domingo que amaneció radiante en Viveiro y que invitaba a darse un baño en ese mar helado que resucita a cualquiera. Con algo de pena dejamos atrás un festival que, si sigue por este camino, está destinado a convertirse en la gran referencia nacional para el rock y el metal. Sólo un poco más de variedad, por favor, lo demás ya lo tienen hecho para que volvamos.
martes, 14 de julio de 2015
Resurrection Fest 2015: reflexiones sobre mi estreno en el festival de Viveiro
Apenas queda un día para que dé comienzo el Resurrection Fest 2015. Por razones económicas y de otra índole, este año es el festival veraniego que he elegido para pasar tres días rodeado de música, buena comida y bebida (mejor que otras veces al estar en Galicia) y espero que un gran ambiente. Y digo espero porque tengo mis reticencias hacia este tipo de eventos en España. La organización suele dejar bastante que desear y casi siempre te encuentras con cierta clase de público que odio. Esos que van a liarla, ya que la música les importa poco o nada, y van puestos hasta las cejas. Es una actitud bastante torpes, molestan a los demás y es algo que raras veces sucede en el extranjero. No me las voy a dar de santurrón. Por supuesto que me tomo unas cuantas cervezas (y la bota de vino que no falte), aunque siempre dentro de un orden para no perderme detalle lo que realmente voy a ver. Además, para eso me gasto el dinero en el abono, no para estar haciendo el gamba. También me lo paso bien, que conste, que esto no es una misa de réquiem. Dejando aparte estas manías, del Resu me han hablado muy bien y veo ciertas similitudes con el Hellfest francés. Este jueves, en Viveiro (Lugo) dará comienzo la décima edición. Allí espero estar por primera vez, junto a otro loco del rock como yo, tras la típica panzada de kilómetros en coche que también tiene su encanto. Para mis gustos personales, el cartel no es de lo mejor que se puede encontrar en Europa, pero el precio es muy asequible y ya digo que las referencias que tengo son muy buenas. El entorno es inmejorable (con playa incluida) y, si el tiempo nos respeta, seguro que hasta descubriré algún grupo nuevo para unir a mi interminable lista de favoritos. El festival está muy centrado en sonidos durísimos (hardcore, punk, death...) e incluye varios nombres importantes que suponen un reclamo por el que los organizadores habrán hecho un gran esfuerzo.
Para el jueves, mis objetivos están claros. Si llegamos a tiempo, Soulfly será la primera banda en la que estoy interesado. Desde que Max Cavalera dejó Sepultura no le sigo mucho la pista, aunque si me lo encuentro en un festival con alguno de sus proyectos, siempre se deja ver. Suelen caer clásicos como Refuse/Resist, Territory o Roots Bloody Roots, por lo que no le quitaré ojo. Ese día, se supone que el cabeza de cartel es Refused, de los que admito conocer poco o nada. No obstante, estaré atento para ver qué nos ofrecen. Después vendrá uno de los platos fuertes: Black Label Society. Desde que Ozzy le descubrió, soy un gran seguidor de Zakk Wylde tanto en su faceta más cañera como en la acústica, en la que se mueve como pez en el agua. La mezcla de ambos estilos en el cd/dvd Unblackened es altamente aconsejable. En Viveiro tocarán temas del Catacombs Of The Black Vatican, otros más antiguos y quién sabe si alguna versión de Sabbath. En el resto de escenarios algo habrá que merezca la pena, como los Toundra y su particular apuesta instrumental. En la agenda del viernes, en principio, tengo apuntados a los alemanes doom Kadavar. Sacan nuevo disco este verano igual que Backyard Babies, otra de mis debilidades. Los suecos son casi la única la excepción hard rock del Resurrection, por lo que intentaré disfrutarlos a tope. Como banda estrella actuarán los incombustibles Motorhead de Lemmy, que anda un poco tocado por la edad y los excesos. En mi opinión, suenan intencionadamente mal en directo, pero la fiesta (y los pogos) con Ace Of Spades, Overkill y otros bombazos míticos está asegurada. Poco tengo previsto para el sábado. Sólo por la presencia de Korn para interpretar íntegro su primer disco vale la pena asistir. También veo nombres de bandas conocidas que no me perderé por si descubro algo nuevo que me guste. Tampoco soy tan exigente y seguro que con el Ribeiro, la Estrella de Galicia y el pulpo tendré la mente más abierta. El octópodo ya ha atrapado al mismísimo Zakk, así que yo caeré también en sus tentáculos. Ya lo contaré en mi crónica tras el largo regreso del domingo. Hasta entonces, salud y rock and roll.
domingo, 5 de julio de 2015
Poison: Look What The Cat Dragged In (1986). El disco con el que empezó todo
Cada historia tiene un por qué, un inicio, un momento clave, y la mía con el rock empezó con Look What The Cat Dragged In. Tampoco es que lo recuerde muy claramente, pero estoy casi seguro de que Poison fue mi primer contacto con un estilo musical que ha marcado mi vida. Hubo flirteos anteriores con las canciones pop que inundaban los programas de radio que estaban tan de moda a finales de los 80. Sin embargo, este disco editado en 1986, me tocó la fibra sensible, estimuló esa parte del cerebro reservada para la parte artística que tenemos cada uno. Algún compañero de clase me dejó una de aquellas míticas cintas TDK de 90 en las que cabían dos discos, uno por cada cara. Lo mejor de aquella forma de almacenar música era cómo se ilustraban las cajas de plástico de las cintas. A veces sólo se escribían los títulos de los temas, aunque también se dibujaban las portadas a mano (había auténticas obras maestras) o se fotocopiaban las originales. En la carátula del debut de Poison aparecían cuatro seres indeterminados, no se sabía muy bien si eran hombres o mujeres, pero el contenido sonoro me cautivó de inmediato. I Want Action, Talk Dirty To Me, la balada I Won't Forget You, la canción que daba título al disco, Blame It On You, Let Me Go To The Show... Vaya marcha tenía aquello pese a que la propuesta era muy sencilla, al grano, con letras invitando a la fiesta continua rodeados de alcohol y mujeres. Por si esto fuera poco, los vídeos musicales estaban pegando fuerte y en TVE había hasta programas que los emitían. Sí, sí, vídeos de rock en televisión, juro que no lo he soñado. Los del grupo de Filadelfia eran un descontrol total. Ni se molestaban en disimular el play back mientras ofrecían un catálogo de vicios interminable (coches, chicas, bebida, juego) mientras mostraban sus pintas estrafalarias al más puro estilo glam sin ningún rubor. Yo no daba crédito a lo que estaba viendo y, desde ese momento, Poison se convirtieron en uno de mis favoritos. Nunca lo he ocultado aunque fueran criticados hasta la saciedad por los sectores más duros que nos les perdonarán nunca por su imagen y, sobre todo, porque triunfaron.
Y es que pocos (yo el que menos) podían sospechar que Bret Michaels, CC Deville, Bobby Dall y Rikki Rockett estaban destinados a convertirse en estrellas. No por mucho tiempo, pero disfrutaron de esos años de gloria con los que sueña cualquiera que se dedique a esto. Su segundo disco, Open Up And Say Ahh... fue un bombazo de ventas con la megabalada Every Rose Has Its Thorn rompiendo en pedazos las listas de éxitos. Llenaban pabellones en USA y cruzaron el charco para actuar en Donington en 1990. Mantuvieron el nivel con el brillante Flesh And Blood, aunque la marcha de Deville, que no pudo evitar sucumbir ante los excesos, significó el principio del fin. Está claro que Ritchie Kotzen es un guitarrista de gran talento (ojo a Winery Dogs), pero se había perdido ese aroma fiestero tan inherente a Poison. Native Tongue es un trabajo maduro, bluesero y me encanta escucharlo de vez en cuando pese a que siempre he pensado que le faltaba algo de picante. Remontaron un poco al fichar a Blues Saraceno para tocar en Crack A Smile, que sí me recordaba a los inicios más juerguistas. La reunión era inevitable, aunque todo lo que han publicado con la formación original no me ha gustado mucho. El EP Power To The People (con directo incluido) y Hollyweird son flojos y sólo se salvan algunas canciones de Poison´d, su último trabajo de versiones con un We're An American Band bastante logrado. Nunca de asomaron mucho por Europa, así que creo que me quedaré con las ganas de verles en directo. Una pena, porque en el DVD Live Raw&Uncut (2008) parecían estar en buena forma. El grupo está medio deshecho con Michaels haciendo realities en TV, cantando country, creo que el resto actúan con otro vocalista en actos benéficos y sólo espero con ganas el nuevo proyecto de Rockett (Devil City Angels) junto a otra leyenda sleazy como es Tracii Guns. Por el ritmo que llevan, creo que no lo editarán hasta el año que viene, justo cuando hayan pasado nada menos que 30 de la aparición del aquel Look What The Cat Dragged In. Diez canciones que no duraban casi ni cuatro minutos cada una, pero que me abrieron las orejas para entrar de lleno en el rock. A partir de ahí me lancé en una carrera sin retorno y el resto es también otra historia, de momento, interminable.
Y es que pocos (yo el que menos) podían sospechar que Bret Michaels, CC Deville, Bobby Dall y Rikki Rockett estaban destinados a convertirse en estrellas. No por mucho tiempo, pero disfrutaron de esos años de gloria con los que sueña cualquiera que se dedique a esto. Su segundo disco, Open Up And Say Ahh... fue un bombazo de ventas con la megabalada Every Rose Has Its Thorn rompiendo en pedazos las listas de éxitos. Llenaban pabellones en USA y cruzaron el charco para actuar en Donington en 1990. Mantuvieron el nivel con el brillante Flesh And Blood, aunque la marcha de Deville, que no pudo evitar sucumbir ante los excesos, significó el principio del fin. Está claro que Ritchie Kotzen es un guitarrista de gran talento (ojo a Winery Dogs), pero se había perdido ese aroma fiestero tan inherente a Poison. Native Tongue es un trabajo maduro, bluesero y me encanta escucharlo de vez en cuando pese a que siempre he pensado que le faltaba algo de picante. Remontaron un poco al fichar a Blues Saraceno para tocar en Crack A Smile, que sí me recordaba a los inicios más juerguistas. La reunión era inevitable, aunque todo lo que han publicado con la formación original no me ha gustado mucho. El EP Power To The People (con directo incluido) y Hollyweird son flojos y sólo se salvan algunas canciones de Poison´d, su último trabajo de versiones con un We're An American Band bastante logrado. Nunca de asomaron mucho por Europa, así que creo que me quedaré con las ganas de verles en directo. Una pena, porque en el DVD Live Raw&Uncut (2008) parecían estar en buena forma. El grupo está medio deshecho con Michaels haciendo realities en TV, cantando country, creo que el resto actúan con otro vocalista en actos benéficos y sólo espero con ganas el nuevo proyecto de Rockett (Devil City Angels) junto a otra leyenda sleazy como es Tracii Guns. Por el ritmo que llevan, creo que no lo editarán hasta el año que viene, justo cuando hayan pasado nada menos que 30 de la aparición del aquel Look What The Cat Dragged In. Diez canciones que no duraban casi ni cuatro minutos cada una, pero que me abrieron las orejas para entrar de lleno en el rock. A partir de ahí me lancé en una carrera sin retorno y el resto es también otra historia, de momento, interminable.
sábado, 20 de junio de 2015
How To Be A Man: libro y EP del inquieto ex bajista de Guns N' Roses Duff McKagan
Otro que no se queda tranquilo ni aunque lo aten. Si en posts anteriores hablaba de Corey Taylor y Dave Grohl como dos de los músicos más inquietos del rock, Michael Andrew Duff McKagan no está muy por detrás de ellos en actividad. El que fuera bajista de la época dorada de los añorados Guns N' Roses, los auténticos, siempre está involucrado en multitud de proyectos en los que demuestra su enorme versatilidad. Y rodeado de lo mejorcito que se puede encontrar por ahí para darles forma. Ya cuando estaba al servicio de su banda madre, con esa imagen de estar colgado casi siempre, se hacía cargo de las tareas vocales en lugar de Axl en algún tema como So Fine (Use Your Illusion II). Sus raíces punk le venían como anillo al dedo a la versión en directo de Attitude, de los Misfits. Luego se incluyó en el Spaguetti Incident, el último disco del grupo original en el que rendían tributo, precisamente, a tan desarraigada tendencia musical. Duff pone su voz a varias canciones y, personalmente, creo que You Can't Put Your Arms Around A Memory, de Johnny Thunders, les quedó de fábula. A partir de la separación de los últimos bad boys del rock and roll, son innumerables las formaciones que él mismo puso en marcha o en las que participa. Por orden cronológico, pero a la inversa, lo último que se sabe de él, además de haber tocado el bajo como invitado con Axl y sus mercenarios, es la reciente publicación de la biografía How To Be A Man (And Other Illusions). Un libro que viene acompañado de un EP de tres canciones en el que participan Jerry Cantrell, de Alice In Chains, y su ex compañero de los Guns, Izzy Stradlin. La canción que da título a la obra es semiacústica, pero muy atractiva, con un toque muy a lo Cantrell. De hecho, Duff nació hace 51 en años Seattle, por lo que sus vínculos con el grunge siempre han sido lógicos. Los otros dos temas, Punker y Kill The Internet, son más eléctricos y se describen por sí solos con el título: una punk y la otra más moderna. Me convence esta corta propina e intentaré hacerme con el libro, porque seguro que desvela algún trapo sucio sobre aquellos tiempos degenerados en Los Ángeles.
Volviendo a la conexión Seattle, no se puede pasar por alto su participación en Walking Papers. En 2012 vio la luz su primer disco (espero que no único) repleto de un variopinto espectro de influencias. De la batería se hace cargo Barrett Martin, de Screaming Trees y el descubrimiento, al menos para mí, es el vocalista Jeff Angell. Les vi en directo en el Hellfest del año pasado y pese a que el calor nos estaba derritiendo, ahí había calidad a raudales. Canciones tranquilas, otras menos, estructuras muy cuidadas y la guinda en el estudio la pone la guitarra invitada de Mike McCready, de Pearl Jam. Se supone que son unos amigos que se juntaron para pasar un buen rato grabando. Pues que queden otra vez, porque el resultado es óptimo. Echando la vista un poco más atrás, Duff y los Loaded es su banda más prolífica en lanzamientos, aunque confieso que es a la que menos atención he prestado. Pese a todo lo que ocurrió con Slash y Matt Sorum en el final de los Gn'R, nunca perdió el contacto con ellos y los tres forman parte (creo que la banda existe aún) de Velvet Revolver. Ya dije en otra ocasión que, en mi opinión, se equivocaron al elegir a Scott Weiland como frontman. Pese a todo, Contraband (2004) y Libertad (2007) se dejan escuchar y tienen sus momentos. En 1996, el bajista rubio formó parte del mejor proyecto en el que ha estado: Neurotic Outsiders. Junto Steve Jones de los Pistols y Andy Taylor, de Duran Duran (Sorum en los tambores) crearon un discazo soberbio. El sonido es nítido, arrollador, con una base punk que se diversifica en el hard rock americano más puro. Una maravilla que, tristemente, se quedó ahí con unos documentos de mal sonido que se encuentran en la red que tiran para atrás. Por una reunión de esta gente pagaría lo que fuera, igual que de los Guns N' Roses originales. Son continuos los rumores (casi semanales) sobre el regreso de Axl y compañía y yo no me los creo. Sería más fácil que Messi fichara por el Madrid, aunque si Figo ya se cambió de acera... ¿Quién sabe?
miércoles, 17 de junio de 2015
La pierna fracturada de Dave Grohl y el descubrimiento de Spotify sobre el rock
Vaya mala pata, nunca mejor dicho. La gira festivalera de Foo Fighters, que por supuesto no iba a pasar por aquí, se ha visto alterada por la fractura de la pierna derecha de su líder, Dave Grohl. Una caída en el concierto de Suecia de hace cinco días le hizo salir escayolado al escenario, después de visitar el hospital, para terminar la actuación sentado mientras explicaba lo ocurrido a los asistentes. Un serio inconveniente por el que ya se han suspendido tres apariciones veraniegas de la banda, incluyendo las de Wembley en Londres y la del mítico Glastonbury que estaba programada para el 26 de este mes. Conociendo al músico nacido en Ohio hace 46 años (no personalmente aunque lo intuyo), por él seguro que no hubiera existido problema alguno para seguir adelante. Sin embargo, los médicos, con buen criterio, le han aconsejado descanso para que el hueso se recupere perfectamente. La radiografía de la lesión fue publicada en las redes sociales, así que los entendidos pueden echarle un vistazo para estimar cuánto va a tardar Dave en volver a dar guerra sobre un escenario. Y es que con Grohl no hay medias tintas. O le adoras o le odias. Muchos le acusan de oportunista, de aprovecharse de las modas, aseguran que no tiene talento, de comercial, edulcorado, rockero de pega... A mí su carrera me parece asombrosa. Tras afrontar un papel secundario como batería de Nirnava, en 1995 grabó él solo el debut de Foo Fighters y su fama ha ido creciendo hasta llegar a nueve discos en estudio que tienen de todo. Canciones redondas, otras lo son menos, pero de lo que no hay ninguna duda es de que, en la actualidad, es el único grupo de rock capaz de coger el relevo de los grandes para llenar un estadio o garantizar un sold out en un festival. Por no hablar de su hiperactividad en multitud de colaboraciones y proyectos en Probot, Tenacious D, Queens Of The Stone Age, Them Crooked Vultures... Es productor, compone, toca todos los instrumentos, y su devoción por el rock en todas sus vertientes queda demostrada en los documentales de obligado visionado como son Sound City y Sonic Highways. En fin, que no para quieto y ahora le mandan reposo. Resulta paradójico.
¿Será por detalles como el de Suecia que los seguidores del rock son los más fieles? No lo digo yo, sino un estudio de Spotify que refleja la lealtad de los fans según los estilos de música. Un gráfico demuestra que el aficionado al Heavy Metal es el más fiable a la hora de apoyar sus gustos. Igual no es el ejemplo más adecuado, es evidente que Foo Fighters no son Judas Priest, pero como el Rock también ocupa los puestos más altos igualado con Folk y Country, creo adivinar el por qué de tanta devoción. O al menos uno de los motivos. Está claro que Ozzy y David Lee Roth cantan fatal, que Vince Neil está pasadísimo de peso, que Angus está mayor, Paul Stanley se esfuerza, pero suelta unos gallos de consideración, la pegada de Ulrich ya no es la que era y Hetfield no llega a los agudos en los temas del Kill Em' All... Sus seguidores lo saben, no son tontos, pero las entradas no duran ni cinco minutos a la venta. ¿Por qué? Porque saben lo que quieren y saben que lo van a tener. Durante dos horas en algunos casos, se pueden olvidar de todo, disfrutar con sus amigos de espectáculos únicos que, por desgracia, no van durar siempre. La cara de satisfacción de Andy Copping, el promotor del Download Festival, viendo como casi 100.000 personas pasan el mejor fin de semana del año embarrados hasta las cejas disfrutando de sus grupos favoritos, lo dice todo. Llueva o truene, ahí están. Puede que el rock, o más bien su industria, no esté pasando por el mejor momento, pero actitudes como la de Dave Grohl garantizan su supervivencia. Nunca se me olvidará su última visita a Madrid en la que se indignó por el escenario austero, sin ni siquiera pantallas de vídeo, que le pusieron en el Palacio. Lejos de tocar un rato para cumplir y largarse, se arremangó y junto a sus Foo Fighters nos regaló un concierto memorable de casi tres horas. Por eso no creo que nadie se debiera sorprender por el resultado del citado estudio. Mientras existan artistas así, no creo que el rock vaya a morir nunca. De hecho, si hubiera que hacer el Camino de Santiago para ver a Tom Petty de una vez en España, me apuesto lo que sea a que muchos nos encontraríamos en el trayecto. Eso sí, mejor con las dos piernas en condiciones para llegar a tiempo a cantar American Girl.
¿Será por detalles como el de Suecia que los seguidores del rock son los más fieles? No lo digo yo, sino un estudio de Spotify que refleja la lealtad de los fans según los estilos de música. Un gráfico demuestra que el aficionado al Heavy Metal es el más fiable a la hora de apoyar sus gustos. Igual no es el ejemplo más adecuado, es evidente que Foo Fighters no son Judas Priest, pero como el Rock también ocupa los puestos más altos igualado con Folk y Country, creo adivinar el por qué de tanta devoción. O al menos uno de los motivos. Está claro que Ozzy y David Lee Roth cantan fatal, que Vince Neil está pasadísimo de peso, que Angus está mayor, Paul Stanley se esfuerza, pero suelta unos gallos de consideración, la pegada de Ulrich ya no es la que era y Hetfield no llega a los agudos en los temas del Kill Em' All... Sus seguidores lo saben, no son tontos, pero las entradas no duran ni cinco minutos a la venta. ¿Por qué? Porque saben lo que quieren y saben que lo van a tener. Durante dos horas en algunos casos, se pueden olvidar de todo, disfrutar con sus amigos de espectáculos únicos que, por desgracia, no van durar siempre. La cara de satisfacción de Andy Copping, el promotor del Download Festival, viendo como casi 100.000 personas pasan el mejor fin de semana del año embarrados hasta las cejas disfrutando de sus grupos favoritos, lo dice todo. Llueva o truene, ahí están. Puede que el rock, o más bien su industria, no esté pasando por el mejor momento, pero actitudes como la de Dave Grohl garantizan su supervivencia. Nunca se me olvidará su última visita a Madrid en la que se indignó por el escenario austero, sin ni siquiera pantallas de vídeo, que le pusieron en el Palacio. Lejos de tocar un rato para cumplir y largarse, se arremangó y junto a sus Foo Fighters nos regaló un concierto memorable de casi tres horas. Por eso no creo que nadie se debiera sorprender por el resultado del citado estudio. Mientras existan artistas así, no creo que el rock vaya a morir nunca. De hecho, si hubiera que hacer el Camino de Santiago para ver a Tom Petty de una vez en España, me apuesto lo que sea a que muchos nos encontraríamos en el trayecto. Eso sí, mejor con las dos piernas en condiciones para llegar a tiempo a cantar American Girl.
viernes, 12 de junio de 2015
Blues Pills, Lucifer y Kill It Kid: tres voces femeninas que piden paso en el rock
¿Alguien se acuerda de Doro Pesch y Lita Ford? En una época en la que la imagen del cantante supermacho era la tónica dominante en el hard rock, ellas ponían la nota discordante. Cada una en su estilo, la alemana al frente del grupo de heavy más tradicional Warlock, y la americana más light desarrollando su carrera en solitario tras dejar las Runaways, representaban las excepciones en una escena totalmente controlada por hombres. Además, y que nadie se lo tome a mal, aprovechaban su atractivo para promocionar un trabajo que no estaba exento de calidad. A rebufo suyo surgieron las también estadounidenses Vixen y Phantom Blue con un estilo muy comercial y una imagen a lo Poison que estaba tan de moda a principios de los 90. Con la irrupción del grunge surgieron las recién reunidas L7 de Donita Sparks (Bricks Are Heavy es de escucha obligada), pero eran gotas de agua dentro del gran océano masculino. En España, por ejemplo, tuvieron su momento de fama Dover, capitaneados por las hermanas Llanos, aunque el éxito del famoso Devil Came To Me se fue disolviendo con sus constantes devaneos musicales. Pero los tiempos están cambiando y, actualmente, cada vez son más los grupos de rock que se presentan con una cantante femenina al frente. Es más, surgen como churros y yo me voy a centrar en tres muy diferentes entre sí, tres propuestas muy interesantes como son Blues Pills, Lucifer y Kill It Kid. Los primeros tienen su base en Suecia (aquello es una mina) con una Elin Larsson que bien podría convertirse en la nueva Janis Joplin o Aretha Franklin. Acompañada por el guitarrista francés Dorian Sorriaux, el bajista americano Zack Anderson y su compatriota André Kvaströn en la batería, beben directamente de los 70, de clásicos como Cream, Free, Fleetwood Mac o Grand Funk Railroad. Sólo tienen un disco publicado el año pasado tras algunos EPS, aunque su punto fuerte está en el directo. Yo me agencié uno oficial, en formato digibook, que recoge su actuación en el Freak Valley Festival, y que realmente merece la pena. Elin despliega todo el potencial de su voz mientras alargan las canciones del estudio en plan jam para darles otros matices. Un viaje con toques psicodélicos muy recomendable. Este verano participan en muchos de los festivales que inundan el calendario. Imprescindibles.
En otro contexto totalmente distinto están Lucifer. Su nombre no deja lugar a dudas de que practican un doom oscuro cuya inspiración viene, lógica y casi obligadamente, de los maestros Black Sabbath. Entre Berlín y Londres está el origen de un grupo que puede no ser muy original, pero la voz de Johanna Sadonis es el elemento que les diferencia de otros similares. Al guitarrista se le conoce como The Wizard (de nuevo Sabbath), el bajista es Dino Gollnick y el batería Andrew Prestidge. Tras el debut con el single Anubis, este año salió a la venta Lucifer I, su primer trabajo con sólo ocho temas muy monolíticos, con atmósferas extrañas, sonido crudo, directo, y unas letras de marcada temática oculista. Ya sea para llamar la atención o no, lo cierto es que Johanna ya había dejado constancia de su gusto por este estilo en The Oath, su anterior formación de corta vida, pero muy valorada en ciertos círculos. De nuevo todo queda en el pasado si se buscan sus influencias principales, algo que no ocurre, o quizás a medias, con Kill It Kid. El protagonismo de Stephanie Ward como vocalista está compartido con el guitarrista Chris Turpin, y ella se hace cargo de las teclas para dar forma a un sonido peculiar que me impresionó cuando los vi hace poco menos de una semana en la Moby Dick de Madrid. Estos chavales ingleses (la media de edad debe ser bajísima) tienen una base claramente blues, aunque introducen su propia personalidad más moderna (Royal Blood) en unos temas que ganan muchísimo en directo, lo que dice mucho a su favor. Turpin lo borda con el slide, mientras que Marc Jones (batería) y Dom Kozubik (bajista) se mantienen en un segundo y efectivo plano para explotar en varios finales épicos que hicieron templar la sala. Stephanie, a la que muchos no quitaron ojo por otros motivos (es bien guapa la chica), acaricia el teclado y pone el contrapunto a Turpin con una voz que también va in crescendo. Es algo engañosa, en el buen sentido, la música de esta joven banda británica que tiene todo el futuro por delante. ¿Un futuro que puede ser propiedad de la mujer en el rock? En ello están, y ya se sabe que cuando se empeñan en algo...
En otro contexto totalmente distinto están Lucifer. Su nombre no deja lugar a dudas de que practican un doom oscuro cuya inspiración viene, lógica y casi obligadamente, de los maestros Black Sabbath. Entre Berlín y Londres está el origen de un grupo que puede no ser muy original, pero la voz de Johanna Sadonis es el elemento que les diferencia de otros similares. Al guitarrista se le conoce como The Wizard (de nuevo Sabbath), el bajista es Dino Gollnick y el batería Andrew Prestidge. Tras el debut con el single Anubis, este año salió a la venta Lucifer I, su primer trabajo con sólo ocho temas muy monolíticos, con atmósferas extrañas, sonido crudo, directo, y unas letras de marcada temática oculista. Ya sea para llamar la atención o no, lo cierto es que Johanna ya había dejado constancia de su gusto por este estilo en The Oath, su anterior formación de corta vida, pero muy valorada en ciertos círculos. De nuevo todo queda en el pasado si se buscan sus influencias principales, algo que no ocurre, o quizás a medias, con Kill It Kid. El protagonismo de Stephanie Ward como vocalista está compartido con el guitarrista Chris Turpin, y ella se hace cargo de las teclas para dar forma a un sonido peculiar que me impresionó cuando los vi hace poco menos de una semana en la Moby Dick de Madrid. Estos chavales ingleses (la media de edad debe ser bajísima) tienen una base claramente blues, aunque introducen su propia personalidad más moderna (Royal Blood) en unos temas que ganan muchísimo en directo, lo que dice mucho a su favor. Turpin lo borda con el slide, mientras que Marc Jones (batería) y Dom Kozubik (bajista) se mantienen en un segundo y efectivo plano para explotar en varios finales épicos que hicieron templar la sala. Stephanie, a la que muchos no quitaron ojo por otros motivos (es bien guapa la chica), acaricia el teclado y pone el contrapunto a Turpin con una voz que también va in crescendo. Es algo engañosa, en el buen sentido, la música de esta joven banda británica que tiene todo el futuro por delante. ¿Un futuro que puede ser propiedad de la mujer en el rock? En ello están, y ya se sabe que cuando se empeñan en algo...miércoles, 10 de junio de 2015
Slipknot y Stone Sour, las dos caras de un gran vocalista hiperactivo: Corey Taylor
Todavía recuerdo la impresión que me causó Slipknot cuando se dio a conocer en 1995. Un grupo de nueve miembros ataviados con monos naranjas que ocultaban sus caras bajo unas máscaras terroríficas. Lógicamente, todos eran desconocidos y procedían de Des Moines, un pueblo de la norteamérica más profunda situado en Iowa. Con esta carta de presentación, el resultado musical no podía ser otro que una mezcla metálica macabra, llena de ruidos insólitos, rugidos, riffs atronadores, baterías imposibles, letras que invitaban a la locura... Un primer disco brutal que creó rápidamente una fiel base de fans llamados maggots que dio paso a un segundo todavía más infernal que reconozco no haber podido escuchar nunca de un tirón. Para mí, hasta el Reign In Blood de Slayer es más accesible. Con eso lo digo todo. Poco a poco, el misterio que rodeaba a los integrantes de Slipknot se fue despejando y uno de ellos, el cantante Corey Taylor, puso en marcha un proyecto paralelo denominado Stone Sour. Ayudado por el éxito del single Bother en la banda sonora del primer Spiderman de Sam Raimi, su debut discográfico fue una gran sorpresa. Sin alejarse de la dureza de su banda madre, aunque con el ritmo más reposado, de metal más tradicional, la voz del este músico de 41 años adquiría nuevos matices en algunas canciones. Se intuía que algo prometedor se estaba gestando como así lo confirmó su carrera ascendente. Lo más meritorio del caso es cómo Taylor ha sabido compaginar, pese a los palos que se la llevado, dos personalidades distintas, dos formas diferentes de cantar y actuar, al frente de dos grupos top (como diría Mourinho) dentro del rock más metálico. Con Slipknot ha publicado ya cinco discos en estudio, dvds y algún directo; la misma cifra que Stone Sour, incluyendo algún miembro compartido entre ambas bandas y siempre, pese a los cambios de formación, el éxito ha sido destacable. En directo son dos apisonadoras que ya he tenido la ocasión de ver varias veces y nunca fallan, cada uno en su estilo.
Con el paso del tiempo, Corey Taylor se ha convertido en un músico hiperactivo, incapaz de estarse quieto y que no para de generar noticias. Es un caso parecido, salvando las distancias, al de Dave Grohl, con el que ya ha tenido algún escarceo como poner su voz a una canción en la BSO del recomendable documental Sound City. Ambos participan en Teenage Time Killers, un megaproyecto de punk y hardcore apadrinado por el batería de COC que espero con impaciencia para este verano. No está nada mal la versión del Rainbow In The Dark del disco homenaje al Dio en la que canta y, personalmente, me encantó su aparición por sorpresa en el concierto de Steel Panther (menudos cachondos) en el Download Festival de hace tres años. Por si esto fuera poco, de su mente inquieta surgió la idea conceptual del House Of Gold And Bones I y II, el último doble disco de Stone Sour, acompañada de un cómic en el que desgranaba toda la historia. Como curiosidad, señalar que el bajista Rachel Bolan de Skid Row se hizo cargo de las cuatro cuerdas en dicha grabación. Lo último que ha salido a la venta fue el EP Meanwhile In Burbank, una notable colección de versiones de Alice In Chains, Metallica, Judas Priest, Kiss y Black Sabbath, para conmemorar el Record Store Day dedicado al vinilo en todo el mundo. Ya han anunciado que tienen más covers preparadas para sucesivos lanzamientos. Habrá que estar atentos, porque la calidad está asegurada. Da gusto que existan músicos así, que no se acomodan pese al éxito. Artistas de este tipo nacen, no se hacen en laboratorios televisivos o similares, absorben lo mejor de los más grandes que les han precedido y nos alegran la vida con ese gran invento que es la música.
Con el paso del tiempo, Corey Taylor se ha convertido en un músico hiperactivo, incapaz de estarse quieto y que no para de generar noticias. Es un caso parecido, salvando las distancias, al de Dave Grohl, con el que ya ha tenido algún escarceo como poner su voz a una canción en la BSO del recomendable documental Sound City. Ambos participan en Teenage Time Killers, un megaproyecto de punk y hardcore apadrinado por el batería de COC que espero con impaciencia para este verano. No está nada mal la versión del Rainbow In The Dark del disco homenaje al Dio en la que canta y, personalmente, me encantó su aparición por sorpresa en el concierto de Steel Panther (menudos cachondos) en el Download Festival de hace tres años. Por si esto fuera poco, de su mente inquieta surgió la idea conceptual del House Of Gold And Bones I y II, el último doble disco de Stone Sour, acompañada de un cómic en el que desgranaba toda la historia. Como curiosidad, señalar que el bajista Rachel Bolan de Skid Row se hizo cargo de las cuatro cuerdas en dicha grabación. Lo último que ha salido a la venta fue el EP Meanwhile In Burbank, una notable colección de versiones de Alice In Chains, Metallica, Judas Priest, Kiss y Black Sabbath, para conmemorar el Record Store Day dedicado al vinilo en todo el mundo. Ya han anunciado que tienen más covers preparadas para sucesivos lanzamientos. Habrá que estar atentos, porque la calidad está asegurada. Da gusto que existan músicos así, que no se acomodan pese al éxito. Artistas de este tipo nacen, no se hacen en laboratorios televisivos o similares, absorben lo mejor de los más grandes que les han precedido y nos alegran la vida con ese gran invento que es la música.
martes, 9 de junio de 2015
Festivales de verano: amplia oferta para pasarlo bien tres días escuchando música
Ya está aquí el verano y con él llegan los festivales veraniegos de rock. Cada año aumenta la oferta dentro de un formato ideal para pasarlo bien durante varios días (la duración es variable) escuchando música en directo. Hay mucha gente que los odia por las aglomeraciones, los precios, los viajes, las incomodidades o el cansancio, pero a otros, como es mi caso, les parece la mejor forma de ver muchos grupos apetecibles en poco espacio de tiempo. Si encuentras a alguien que comparta tus gustos musicales y al que no le importe romper con la rutina para soltar un poco de adrenalina cerveza en mano, no veo otra actividad más adecuada para la época estival. Hay otro factor, el económico, del que también depende la elección de un festival u otro. Como suele suceder siempre al hablar de rock, en España no hay mucho donde elegir, aunque sería lo más barato por tener que desplazarse a menos distancia. Sin embargo, poco a poco han ido desapareciendo citas de cierta tradición como Festimad, Doctor Music, Electric Weekend (sólo hubo una edición de gran calidad), Metalway, Kobetasonik y hasta el itinerante Sonisphere, por lo que, ahora mismo, Azkena Rock Festival y Resurrection Fest son las propuestas más interesantes dentro de nuestro país. Dejo a un lado el Viñarock, ya que se centra siempre en casi los mismos grupos nacionales y está destinado a un público y edad determinados. Eso sí, hay que reconocer que ya lleva mucho tiempo funcionando, lo que tiene su mérito. El BBK tiene la ventaja de celebrarse en su sitio que me encanta, el monte Kobeta donde vi a los Black Crowes, pero no me gusta nada el estilo musical que han elegido para atraer a las masas, cada vez más alejado del rock. Personalmente, la relación calidad precio del Resurrection Fest, del que me han hablado muy bien y celebra su décimo aniversario, ha hecho que me decante por estrenarme el próximo mes de julio en Viveiro. Hubiera preferido repetir viaje a Francia o Inglaterra como en otras ocasiones, pero esta vez hay circunstancias que lo impiden.
A nivel internacional, el pasado fin de semana, dos clásicos como son Sweden Rock Festival y Rock Am Ring inauguraron la temporada festivalera a lo grande. Del primero hablan maravillas y suele destacar por reunir a grupos que llevaban mucho tiempo inactivos. Suele ofrecer actuaciones exclusivas, aunque desplazarse hasta Suecia, unido a los gastos de alojamiento, comidas, compras e imprevistos, que siempre los hay, puede suponer demasiado esfuerzo monetario. El otro se celebró en Alemania con Slipknot y Foo Fighters como mayores atractivos y tiene la ventaja de poder seguirlo en streaming. No es lo mismo que vivirlo in situ, pero te haces una idea de las miles de personas que se juntan allí para pasarlo en grande. Aunque para grande, pero mucho, el Download Festival inglés que se celebra a finales de esta misma semana. Heredero directo del mítico Monsters Of Rock (mirando los carteles de finales de los 80 se me hace la boca agua), tiene lugar en los alrededores del circuito de Donington con varias ventajas e inconvenientes. La organización es perfecta, no te sientes agobiado pese a las dimensiones del lugar y el aforo tan brutal que tiene y hasta te falta tiempo para ver tanto grupo. Es una pasada, yo he estado dos veces y espero volver mientras el cuerpo aguante. Lo malo, de nuevo el tema económico y, sobre todo, la metereología. Llueve siempre, a veces hasta formar barrizales kilométricos en los que apenas te tienes en pie. Es lo que hay, mejor asumirlo e ir preparado, porque igual hasta sale el sol. Demasiado salió el año pasado en el Hellfest francés, que se ha convertido en la otra gran cita del metal en todas sus vertientes. Suele compartir cabezas de cartel con el Download basado en viejas glorias, que son las que garantizan el sold out. Tiene varios escenarios temáticos aparte de los dos principales y una decoración cuidada hasta el más pequeño detalle. Todo muy siniestro, pero elegido con mucho gusto y cuando anochece parece que estás en el mismo infierno. Como en casa, vamos. Aparte de estos dos, la oferta es variadísima dentro del rock en toda Europa. No me puedo olvidar del Wacken Open Air. Tiene lugar en Alemania desde 1990 y su popularidad entre el sector más duro ha ido creciendo tanto que es casi imposible conseguir una entrada. Se agotan en apenas 48 horas, es como una religión para el heavy metal y hasta cuenta con una zona medieval para asistir a batallas entre guerreros vikingos. No sé si será demasiado para mí, pero tengo la intención de ir alguna vez, repito, si el cuerpo aguanta y la mente también. Me lo paso fenomenal en estos eventos, qué le vamos a hacer... ¿Se me nota mucho?
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