Van Halen collage

Van Halen collage
Mostrando entradas con la etiqueta festivales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta festivales. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de octubre de 2016

La franquicia Download Festival llega a Madrid. ¿Acierto o pérdida de encanto?

Se confirmó el rumor: en junio de 2017 habrá edición del Download Festival en España. Será en Madrid durante dos días, 23 y 24, aunque el recinto no ha sido desvelado aún. En cuanto a los grupos, por ahora sólo se sabe que actuará System of a Down. A priori es una gran noticia, un lujo que el heredero del mítico Monsters of Rock se deje caer por aquí. El pasado verano ya se celebró en París con cierto éxito y parece que la franquicia inglesa tiene la intención de extenderse por toda Europa. Ahí me surge la gran duda. ¿De qué estamos hablando? Esto no es Starbucks, Burger King o 100 Montaditos. Para aquellos que crecimos con el sueño (para mí cumplido) de pisar alguna vez Donington Park, esta apertura de fronteras puede suponer una pequeña decepción. Me explico. El encanto, el misterio adolescente, estaba en la lejanía, aquellos carteles insuperables, fotos e imágenes escasas con las que alucinabas... A menudo te preguntabas, ¿cómo sería presenciarlo in situ? Seguro que no iré jamás y me tengo que conformar con migajas como el infame Viña Rock. Sorpresa. Pasados los años por fin lo pude comprobar. En 2010 estuve allí tras una odisea de viaje que se complicó todavía más en 2012. Lo realmente complicado del Download británico es llegar, las distancias entre escenarios dentro de una extensión inmensa, pelearte con el barro y la lluvia, las malditas libras... Sin embargo, todo eso merece la pena cuando después te paras a pensarlo. El sonido impecable, las pantallas en HD, bandas exclusivas, el ambiente, la puntualidad, se respira una cultura musical que, sinceramente, no he encontrado en ningún sitio. El esfuerzo tuvo una merecida recompensa, algo que se podría perder al convertirlo en un festival al uso. Demasiado fácil, rápido, como un Big Mac. La experiencia fallida del Sonisphere, casi desaparecido, es un ejemplo muy claro de lo que quiero decir. Con estas cosas no se debe jugar.


Mientras espero más detalles, de momento soy un poco escéptico. No sé si estamos preparados para recibir un evento de esta magnitud. Una organización tan impecable como aquella no es compatible con la improvisación española. Ojalá me callen la boca, seré el primero en disculparme por no confiar en una promotora tan potente como Live Nation y, sobre todo, porque no me fío un pelo de la reacción del público con el que compartiré los conciertos. Porque yo iré a eso, a ver a los grupos pasando el mejor rato posible. Para otra ocasión dejaré algunas salidas de pata de banco que suelen cargarse este tipo de concentraciones masivas. Al menos en mi caso, se trata de tomarse unas cervezas (si cae chupito de Jäggermeister mejor) mientras disfruto, espero, de las mejores bandas que puedan contratar. Medios tienen para hacerlo, veremos si los aprovechan. Para desparramar como sino hubiera mañana, igual me equivoco, existen otros sitios mejores. El precio inicial del abono (100 euros más gastos) es asequible, la tentación es grande como para dejarla pasar. Ya sería hora de que un festival en condiciones se asiente en Madrid. Será una prueba de fuego para la que, finalmente, sólo pido una cosa: descartar los secarrales de Getafe o desiertos similares. La intención es plantar la semilla del Download para que crezca, no lo contrario. Se habla de la Caja Mágica, el recinto del Rock in Rio en Arganda (me encantó hace tiempo) está medio abandonado... Esperemos acontecimientos. Juro que hasta seré benévolo con el cartel si meten a Vetusta Morla.

martes, 29 de septiembre de 2015

Rock In Rio 2015, edición Brasil. ¿El cartel más completo de un festival sin alma?

Vaya por delante que nunca he sido muy amigo del Rock In Rio. Sé que es de los macrofestivales más antiguos (el primero se celebró en1985) y casi siempre consigue reunir a artistas de primer nivel de los más variados estilos. Sin embargo, lo veo artificial, sin alma, como si fuera una marca reconocible a nivel mundial de coches de lujo aplicada a la música. Tiene que haber mucho dinero e intereses detrás, lo que contrasta con su origen brasileño. Es un país con muchas desigualdades sociales, en el que un sector de la población malvive azotado por la pobreza más extrema. En algunas de sus ediciones, pese a que no es anual, dio el salto a Europa para aterrizar en Lisboa y Madrid, donde tuvimos la 'suerte' de disfrutarlo tres veces (2008, 2010 y 2012). Hace poco también probaron en Las Vegas para asaltar el mercado norteamericano. Yo estuve presente en el de 2008, donde comprobé in situ las dos caras de la moneda. El recinto de la Ciudad del Rock situado en Arganda del Rey es inmejorable, de los mejores que he visto. De hecho, es una lástima que sólo se utilice para esto mientras permanece abandonado el resto del tiempo. Todo estaba muy bonito, perfectamente colocado con las primeras marcas luciendo sus brillantes logotipos de publicidad en cientos de stands... Y ahí está el problema. Se repartieron miles de invitaciones (yo fui gratis) porque no levantó el interés que los organizadores esperaban. Por eso y por el concepto de intentar ser tan atractivo, tan brillante, en vez de un festival del rock parecía un pase de modelos. Al cartel le metieron un montón de vergonzoso relleno nacional, por lo que, salvo un par de excepciones, no me pareció gran cosa. Me decepcionó bastante, la verdad.

 

Otro problema que tiene Rock In Rio es el sonido. Desde mis primeras experiencias con retransmisiones televisivas en 1991, igual por el retardo de la señal, no lo sé, aquello se escuchaba fatal. Recuerdo con horror las actuaciones de Megadeth, Queensrÿche, Skid Row, Judas Priest... Sólo conseguí distinguir las canciones de unos Guns N' Roses que llegaban en su momento más álgido. Siempre que busco algún concierto de este festival (se pueden encontrar todos casi enteros), o de otros que se montan en Suramérica, siempre ocurre lo mismo. Sonido pésimo, eso sí, con unos carteles a cada cual mejor. Y este año, en su 30 aniversario, se han salido en este aspecto. Metallica, SOAD, Slipknot, Mötley Crüe, QOTSA, Royal Blood, Faith No More, Gojira, Korn, Deftones, Steve Vai... Impresionante, la verdad es que es para quitarse el sombrero. Una barbaridad complicada no sólo de superar, sino de igualar. Lo que no sé es cómo se las arreglaron para contratar a Hollywood Vampires.  El nuevo proyecto de Alice Cooper (una leyenda incapaz de crear algo poco interesante) junto a Joe Perry, Johnny Depp (no sé qué pinta ahí), Duff McKagan y muchos invitados ilustres que rinden homenaje a los músicos y bandas inmortales del rock en un disco casi íntegro de versiones. Pese a los ocupados que están sus integrantes, tocaron el pasado 24 de septiembre en Río de Janeiro y el resultado es digno de ver, porque no creo que se prodiguen mucho por más escenarios. Una vez más, el sonido no es el mejor, aunque la transmisión en HD y los increíbles efectos de luz ayudan mucho. Un momento curioso es la cara de marciano que pone Perry cuando el invitado Andreas Kisser, guitarrista de Sepultura, se pone a su lado a hacer headbanging. Un Brown Sugar un poco descafeinado cierra un documento que vale la pena. Casi todas las actuaciones del macrofestival están ya colgadas por ahí mostrando de nuevo esa doble cara: un entorno fascinante lleno hasta la bandera al que le sigue faltando algo. No sé explicarlo muy bien. A lo mejor es sólo una manía personal, porque tengo clara una cosa. Es una utopía, un fenómeno casi paranormal, pero si esa lista de grupos viene a tocar a España tardo 10 segundos en comprar la entrada. No me esperaría ni a que me invitaran. Y es que los lujos es lo que tienen, que hay que pagarlos.

martes, 25 de agosto de 2015

¿Un Download Festival nuevo en París? Competencia para el Hellfest en 2016

Dicen que los rumores son la antesala de la noticia y en los últimos días ha surgido uno que va muy en serio. Varias fuentes aseguran que se está gestando la creación de un Download Festival nuevo en 2016 que tendría lugar en Francia. Se habla del fin de semana del 10, 11 y 12 de junio y el recinto elegido sería el Hipódromo de Lougchamp, en las afueras de París. Su celebración no impediría que el de Inglaterra tuviera lugar también con la mayoría de los grupos compartidos. Supongo que ahí entrarían también los cabezas de cartel (dos estarían atados ya), aunque luego cada uno tendría sus propias incorporaciones. Lo único seguro es que al Hellfest, la cita festivalera por antonomasia del país galo, le saldría un competidor de altura. Sobre todo por el carácter más diverso de la oferta que propone el antiguo Monsters Of Rock frente a al cartel extremo del evento francés. Sería cuestión de gustos, en cualquier caso. También existiría la posibilidad de asistir a los dos si las fechas no coinciden y el bolsillo del interesado lo permitiera. Todo está sin confirmar, pero sería un primer paso de una itinerancia parecida a los Sonisphere, la franquicia metalera que, por cierto, está en horas bajas. No era mala la idea e incluso en España llegó a tener cierto éxito pese a no tener un lugar habitual (aseguro que existen) en el que asentarlo. Sin embargo, la insistencia en traer siempre a casi los mismos artistas a tocar en desiertos infumables acabó con la desaparición del Sonisphere en nuestro territorio. Una pena, porque el último al que acudí (2012), en el Auditorio John Lennon de Getafe, no estuvo nada mal. Allí tuvo lugar (en versión reducida) la única edición del Electric Weekend en 2008. En mi opinión, fue de lo mejor que se ha hecho en los alrededores de Madrid tras el fallecido Festimad. Igual por eso, porque estuvo más que bien, no lo han organizado más. Cosas curiosas que sólo ocurren en este país.


Fuera se lo montan mucho mejor, eso es innegable, por lo que habrá que estar atentos al posible nacimiento del nuevo Download. Personalmente, creo que sería una oportunidad de oro teniendo en cuenta la multitud de comunicaciones que existen con la capital francesa. Lo más complicado de ir a Donington es precisamente eso, viajar hasta allí, pese a que tiene el aeropuerto de East Midlands a poca distancia. Sólo hay vuelos directos desde lugares tan variopintos de España como Girona, Las Palmas o Alicante. A esto hay que unir el cambio de moneda con el que el euro sale perdiendo y las dimensiones tan exageradamente enormes del recinto anexo a Donington Park. Hasta que llegas a los escenarios pierdes casi un día. Luego está el problema de la lluvia, viento, barro.... Eso sí, cuando la fiesta arranca te olvidas de todo. Sonido perfecto y atronador, gran ambiente, pocas apreturas, grupos que sólo actúan allí y todo tipo de servicios para que no tengas que salir para nada. En fin, qué demonios, estás en Donington, lo que para cualquier viejo seguidor del rock potente es el paraíso, como un sueño hecho realidad. Si al final hay versión francesa tendrá menos encanto pese a las comodidades añadidas de la ubicación. Una vez más, será cuestión de elegir. Y no me olvido de un Resurrection Fest que, mirando sólo el entorno, no tiene rival. Hace poco más de un mes disfruté como un enano en Viveiro y no descarto repetir la experiencia. Ya veremos si el rumor se confirma mientras saboreo el temporal de novedades y conciertos que se avecinan. Stay tuned...

miércoles, 22 de julio de 2015

Crónica del Resurrection Fest 2015: entorno ideal y cartel algo mejorable

Ya estoy de vuelta tras el Resurrection Fest 2015. Han sido tres días de metal en un entorno fantástico, difícilmente mejorable. Es algo que, en mi opinión, sí deberían hacer con el cartel para próximas ediciones. Sin menospreciar el esfuerzo de la organización por traer grupos tan importantes como Motorhead, BLS o Korn, creo que ampliar el abanico de estilos sería lo más conveniente. Menos gritos guturales, hardcore o punk y más hard rock o stoner. Las caras de satisfacción del público durante las actuaciones de Backyard Babies y Danko Jones (las únicas excepciones más rockeros dentro de una propuesta demasiado radical) lo decían todo. Con todo el respeto lo digo, pero la gente de un festival tiene ganas de fiesta, de pasarlo bien dando botes, bailando y cantando. Tiene que haber sitio para eso, además del circle pit, los pogos y las invocaciones al diablo. Tres escenarios dan para mucho, aunque ya sé que es casi imposible poner de acuerdo a todo el mundo. Una cita internacional como la de Viveiro, que cumplía su décima edición en pleno crecimiento, debe ofrecer más variedad y seguro que lo hará, porque me consta que no soy el único que lo piensa. Sería el complemento perfecto para disfrutar del todo en un lugar ideal. El plan es perfecto siempre que el tiempo acompañe: playa por la mañana, comida a base de Ribeiro, pulpo y demás delicias gallegas y a media tarde y por la noche, rock and roll. No se puede pedir más. 




Casi 60.000 asistentes fueron desgastando el césped de un recinto pequeño, pero cómodo, que nos recibió el pasado jueves al lado del puerto de la localidad lucense. Los precios de la bebida y comida no eran muy diferentes a los de siempre con la cerveza Estrella de Galicia como protagonista. Fría, apetecible y peligrosa si te pasabas un poco. Algo que también deben subsanar es el sonido, a pesar de que fue de menos a más. Especialmente malo fue el de Soulfly, el primer grupo al que presté más atención. Las canciones de Sepultura animaron el cotarro, pero la bola de sonido era insufrible. Max Cavalera es una leyenda del metal extremo y hubiera merecido algo mejor. No me parecieron gran cosa Refused, mientras que con Black Label Society me lo pasé bomba. Zakk Wylde y sus huestes ofrecieron un concierto sin concesiones. Sin baladas ni temas acústicos, tocaron a toda pastilla con una fuerza descomunal. El sonido fue mejorando, no faltó el eterno solo de guitarra, ni ninguno de los clásicos de una banda que ya es como una religión rodeada de calaveras. A mí me encantaron, pero en su caso no soy muy objetivo, así que igual exagero. Tremendos como cabezas de cartel del jueves.



Como suele pasar en estos casos, la euforia del primer día deja paso a un segundo más relajado. Así me lo tomé yo, aunque el viernes había muchas actuaciones interesantes. En el segundo escenario tocaron clásicos del trash y el punk como Nuclear Assault, DRI o Exploited, a los que eché un ojo. En el principal, los alemanes Kadavar me gustaron bastante, los mencionados Backyard Babies confirmaron que su regreso va en serio y he de reconocer que Motorhead brillaron más que de costumbre. Siempre he pensado que lo de sonar a lata lo hacen a propósito y es parte de su ruidoso encanto. Pues esta vez fue todo lo contrario, sacaron un sonido cristalino, se vio muy buen rollo entre ellos y un Lemmy más entero de lo que esperaba tras sus recientes parones por enfermedad. Tras el final interminable de Overkill nos quedamos todos muy a gusto. Por cierto, pese a mis recelos que expuse en la previa sobre los festivales españoles, hubo muy buen ambiente en general entre los que allí estuvimos, así que me retracto. No hubo fuerzas para más pese al tirón que tienen In Flames y Children Of Bodom, así que paso a relatar mis impresiones del último día. 

Con la carpa del merchandising oficial ya casi vacía (las camisetas del festival se agotaron demasiado rápido) y el césped cada vez más ausente, Skindred despertaron a la gente del letargo con su efectiva mezcla de rap, metal y reggae pidiendo al personal que se agachara, saltara y agitara la ropa. En este estilo más crossover se llevaron la palma Dog Eat Dog. Unos clásicos que sorprendieron a los inquilinos habituales de una carpa dedicada a sonidos mucho más crudos. Nos lo hicieron pasar genial cerrando con una versión vertiginosa de Offspring. Contra todo pronóstico, Danko Jones fue otro de los triunfadores con una propuesta sencilla, muy rockera, que fue la más indicada para mantener el tono en la recta final. Quedaba el plato fuerte de Korn y no me defraudó pese a que escuchado opiniones en contra. Partiendo de que son un grupo raro, único e inimitable, el hecho de que tocaran el primer disco entero decepcionó a muchos. Además, el aire no ayudó nada a que el sonido fuera homogéneo, pero yo acabé bastante satisfecho. Faltaron algunos temas de su discografía, pero es lo que ocurre con esta moda de interpretar trabajos íntegros. Es cuestión de gustos. Tras echar un vistazo a unos embarullados Satanic Surfers, tocaba retirada para emprender el viaje de regreso al día siguiente. Un domingo que amaneció radiante en Viveiro y que invitaba a darse un baño en ese mar helado que resucita a cualquiera. Con algo de pena dejamos atrás un festival que, si sigue por este camino, está destinado a convertirse en la gran referencia nacional para el rock y el metal. Sólo un poco más de variedad, por favor, lo demás ya lo tienen hecho para que volvamos. 



martes, 14 de julio de 2015

Resurrection Fest 2015: reflexiones sobre mi estreno en el festival de Viveiro

Apenas queda un día para que dé comienzo el Resurrection Fest 2015. Por razones económicas y de otra índole, este año es el festival veraniego que he elegido para pasar tres días rodeado de música, buena comida y bebida (mejor que otras veces al estar en Galicia) y espero que un gran ambiente. Y digo espero porque tengo mis reticencias hacia este tipo de eventos en España. La organización suele dejar bastante que desear y casi siempre te encuentras con cierta clase de público que odio. Esos que van a liarla, ya que la música les importa poco o nada, y van puestos hasta las cejas. Es una actitud bastante torpes, molestan a los demás y es algo que raras veces sucede en el extranjero. No me las voy a dar de santurrón. Por supuesto que me tomo unas cuantas cervezas (y la bota de vino que no falte), aunque siempre dentro de un orden para no perderme detalle lo que realmente voy a ver. Además, para eso me gasto el dinero en el abono, no para estar haciendo el gamba. También me lo paso bien, que conste, que esto no es una misa de réquiem. Dejando aparte estas manías, del Resu me han hablado muy bien y veo ciertas similitudes con el Hellfest francés. Este jueves, en Viveiro (Lugo) dará comienzo la décima edición. Allí espero estar por primera vez, junto a otro loco del rock como yo, tras la típica panzada de kilómetros en coche que también tiene su encanto. Para mis gustos personales, el cartel no es de lo mejor que se puede encontrar en Europa, pero el precio es muy asequible y ya digo que las referencias que tengo son muy buenas. El entorno es inmejorable (con playa incluida) y, si el tiempo nos respeta, seguro que hasta descubriré algún grupo nuevo para unir a mi interminable lista de favoritos. El festival está muy centrado en sonidos durísimos (hardcore, punk, death...) e incluye varios nombres importantes que suponen un reclamo por el que los organizadores habrán hecho un gran esfuerzo.


Para el jueves, mis objetivos están claros. Si llegamos a tiempo, Soulfly será la primera banda en la que estoy interesado. Desde que Max Cavalera dejó Sepultura no le sigo mucho la pista, aunque si me lo encuentro en un festival con alguno de sus proyectos, siempre se deja ver. Suelen caer clásicos como Refuse/Resist, Territory o Roots Bloody Roots, por lo que no le quitaré ojo. Ese día, se supone que el cabeza de cartel es Refused, de los que admito conocer poco o nada. No obstante, estaré atento para ver qué nos ofrecen. Después vendrá uno de los platos fuertes: Black Label Society. Desde que Ozzy le descubrió, soy un gran seguidor de Zakk Wylde tanto en su faceta más cañera como en la acústica, en la que se mueve como pez en el agua. La mezcla de ambos estilos en el cd/dvd Unblackened es altamente aconsejable. En Viveiro tocarán temas del Catacombs Of The Black Vatican, otros más antiguos y quién sabe si alguna versión de Sabbath. En el resto de escenarios algo habrá que merezca la pena, como los Toundra y su particular apuesta instrumental. En la agenda del viernes, en principio, tengo apuntados a los alemanes doom Kadavar. Sacan nuevo disco este verano igual que Backyard Babies, otra de mis debilidades. Los suecos son casi la única la excepción hard rock del Resurrection, por lo que intentaré disfrutarlos a tope. Como banda estrella actuarán los incombustibles Motorhead de Lemmy, que anda un poco tocado por la edad y los excesos. En mi opinión, suenan intencionadamente mal en directo, pero la fiesta (y los pogos) con Ace Of Spades, Overkill y otros bombazos míticos está asegurada. Poco tengo previsto para el sábado. Sólo por la presencia de Korn para interpretar íntegro su primer disco vale la pena asistir. También veo nombres de bandas conocidas que no me perderé por si descubro algo nuevo que me guste. Tampoco soy tan exigente y seguro que con el Ribeiro, la Estrella de Galicia y el pulpo tendré la mente más abierta. El octópodo ya ha atrapado al mismísimo Zakk, así que yo caeré también en sus tentáculos. Ya lo contaré en mi crónica tras el largo regreso del domingo. Hasta entonces, salud y rock and roll. 


martes, 9 de junio de 2015

Festivales de verano: amplia oferta para pasarlo bien tres días escuchando música

Ya está aquí el verano y con él llegan los festivales veraniegos de rock. Cada año aumenta la oferta dentro de un formato ideal para pasarlo bien durante varios días (la duración es variable) escuchando música en directo. Hay mucha gente que los odia por las aglomeraciones, los precios, los viajes, las incomodidades o el cansancio, pero a otros, como es mi caso, les parece la mejor forma de ver muchos grupos apetecibles en poco espacio de tiempo. Si encuentras a alguien que comparta tus gustos musicales y al que no le importe romper con la rutina para soltar un poco de adrenalina cerveza en mano, no veo otra actividad más adecuada para la época estival. Hay otro factor, el económico, del que también depende la elección de un festival u otro. Como suele suceder siempre al hablar de rock, en España no hay mucho donde elegir, aunque sería lo más barato por tener que desplazarse a menos distancia. Sin embargo, poco a poco han ido desapareciendo citas de cierta tradición como Festimad, Doctor Music, Electric Weekend (sólo hubo una edición de gran calidad), Metalway, Kobetasonik y hasta el itinerante Sonisphere, por lo que, ahora mismo, Azkena Rock Festival y Resurrection Fest son las propuestas más interesantes dentro de nuestro país. Dejo a un lado el Viñarock, ya que se centra siempre en casi los mismos grupos nacionales y está destinado a un público y edad determinados. Eso sí, hay que reconocer que ya lleva mucho tiempo funcionando, lo que tiene su mérito. El BBK tiene la ventaja de celebrarse en su sitio que me encanta, el monte Kobeta donde vi a los Black Crowes, pero no me gusta nada el estilo musical que han elegido para atraer a las masas, cada vez más alejado del rock. Personalmente, la relación calidad precio del Resurrection Fest, del que me han hablado muy bien y celebra su décimo aniversario, ha hecho que me decante por estrenarme el próximo mes de julio en Viveiro. Hubiera preferido repetir viaje a Francia o Inglaterra como en otras ocasiones, pero esta vez hay circunstancias que lo impiden.




A nivel internacional, el pasado fin de semana, dos clásicos como son Sweden Rock Festival y Rock Am Ring inauguraron la temporada festivalera a lo grande. Del primero hablan maravillas y suele destacar por reunir a grupos que llevaban mucho tiempo inactivos. Suele ofrecer actuaciones exclusivas, aunque desplazarse hasta Suecia, unido a los gastos de alojamiento, comidas, compras e imprevistos, que siempre los hay, puede suponer demasiado esfuerzo monetario. El otro se celebró en Alemania con Slipknot y Foo Fighters como mayores atractivos y tiene la ventaja de poder seguirlo en streaming. No es lo mismo que vivirlo in situ, pero te haces una idea de las miles de personas que se juntan allí para pasarlo en grande. Aunque para grande, pero mucho, el Download Festival inglés que se celebra a finales de esta misma semana. Heredero directo del mítico Monsters Of Rock (mirando los carteles de finales de los 80 se me hace la boca agua), tiene lugar en los alrededores del circuito de Donington con varias ventajas e inconvenientes. La organización es perfecta, no te sientes agobiado pese a las dimensiones del lugar y el aforo tan brutal que tiene y hasta te falta tiempo para ver tanto grupo. Es una pasada, yo he estado dos veces y espero volver mientras el cuerpo aguante. Lo malo, de nuevo el tema económico y, sobre todo, la metereología. Llueve siempre, a veces hasta formar barrizales kilométricos en los que apenas te tienes en pie. Es lo que hay, mejor asumirlo e ir preparado, porque igual hasta sale el sol. Demasiado salió el año pasado en el Hellfest francés, que se ha convertido en la otra gran cita del metal en todas sus vertientes. Suele compartir cabezas de cartel con el Download basado en viejas glorias, que son las que garantizan el sold out. Tiene varios escenarios temáticos aparte de los dos principales y una decoración cuidada hasta el más pequeño detalle. Todo muy siniestro, pero elegido con mucho gusto y cuando anochece parece que estás en el mismo infierno. Como en casa, vamos. Aparte de estos dos, la oferta es variadísima dentro del rock en toda Europa. No me puedo olvidar del Wacken Open Air. Tiene lugar en Alemania desde 1990 y su popularidad entre el sector más duro ha ido creciendo tanto que es casi imposible conseguir una entrada. Se agotan en apenas 48 horas, es como una religión para el heavy metal y hasta cuenta con una zona medieval para asistir a batallas entre guerreros vikingos. No sé si será demasiado para mí, pero tengo la intención de ir alguna vez, repito, si el cuerpo aguanta y la mente también. Me lo paso fenomenal en estos eventos, qué le vamos a hacer... ¿Se me nota mucho?