Van Halen collage

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jueves, 26 de noviembre de 2015

El EP gratuito de Foo Fighters: ¿es Grohl un oportunista o un genio agradecido?

Múltiples y muy variopintas han sido las reacciones del mundo de la música tras los brutales atentados de París. He leído y escuchado todo tipo de dedicatorias justificadas ante algo que espero no se vuelva a producir. En este sentido, el pasado lunes vio la luz un nuevo EP de Foo Fighters, que ya se venía anunciando desde hace tiempo con una cuenta atrás en la web del grupo. Sin embargo, inmediatamente fue asociado a lo sucedido en Bataclan y otros lugares de la capital francesa el 13 de noviembre. El hecho de que las cinco canciones se puedan descargar de forma gratuita dio lugar a titulares del estilo "Foo Fighters sacan un disco gratis como homenaje a las víctimas" o frases muy parecidas. No tardaron en aparecer también las voces acusando a Dave Grohl de oportunista, sobre todo porque parece algo evidente y, para qué vamos a engañarnos, porque el líder de la banda norteamericana tiene muchos detractores. Pues bien, no entiendo ni una cosa ni la otra partiendo de que no soy nada objetivo al hablar del que fuera batería de Nirvana. Me parece un genio, un tipo siempre metido en multitud de proyectos (cada uno mejor que el anterior) al que sólo le perjudica, en mi opinión, haber tenido éxito. No le conozco personalmente, pero es evidente que disfruta cada segundo de lo que hace, talento le sobra, y encima parece ser un buen tío. Detalles como las tres horas de concierto que nos regaló hace cuatro años en Madrid con todos los elementos en contra no se olvidan. Aquel día se convirtió en uno de mis ídolos y por eso creo que muchos se equivocan al ponerle a parir. Además, sólo hay que detenerse a leer las cosas con atención para no meter la pata. En la carta que acompaña el mencionado EP, el propio Grohl deja muy claro que las canciones estaban hechas antes de la tragedia. Simplemente, aprovecha el mensaje para lamentar lo que ocurrió, mostrar sus condolencias y luego explica con detalle el proceso de grabación. Nada más. El que quiera ver algo más tiene un problema. Y si el lanzamiento es gratuito es porque le da la gana, porque quiere y puede hacerlo. Seguro que lo tenía previsto antes de tan tristes acontecimientos.


Musicalmente hablando, los cinco temas de este Saint Cecilia me han convencido plenamente. Nos los veo como las típicas caras B desechadas pese a haber sido compuestas en los ratos libres de la última gira. Lo mejor es que suenan a los Foo Fighters clásicos, algo que se había perdido en el conceptual Sonic Highways. La canción que da título a la obra y Sean podrían estar perfectamente en cualquiera de los trabajos anteriores de la banda, mientras que Savior Breath es un trallazo a lo Motorhead en toda regla. Se echaba en falta más adrenalina tipo White Limo, del fantástico Wasting Light en cuyo vídeo sale precisamente Lemmy, y aquí la liberan a raudales. En el plano opuesto está la acústica Iron Rooster, con un estribillo marca de la casa, de esos que Dave de la manga casi sin querer. Para el final dejan The Neverending Sigh, muy completa, enérgica, con un postrero solo de guitarra que se corta mientras va bajando el volumen. Es una pena, porque suena de muerte. En principio, el EP sólo está a la venta en formato físico como vinilo, supongo que con motivo del Black Friday, y desconozco si saldrá en cd. Las descargas digitales gratuitas están disponibles desde el pasado lunes en la web del grupo. La gira europea (con fecha en Barcelona incluida) que ha sido cancelada hace poco por culpa de los atentados habría sido una buena oportunidad de presentarlo. Ahora tendremos que esperar, porque tampoco les he visto anunciados en los carteles de los festivales veraniegos de 2016. No me extrañaría que al final se apuntaran o que nos sorprendan con alguna otra novedad. Grohl lleva muy mal lo de estar parado (ni con una pierna escayolada lo hizo) para desesperación de los más críticos. Mal que les pese, es una de las pocas estrellas del rock actual capaz de coger el relevo a los más grandes. Un tipo que grabó él solo el disco debut de Foo Fighters o que se rumorea está detrás de la batería de los aor-satánicos Ghost, que tiene otro grupo con John Paul Jones, entre otras muchas actividades, no tiene que demostrar nada a nadie. Sólo seguir igual hasta que su cuerpo, y el nuestro, aguanten.    

miércoles, 17 de junio de 2015

La pierna fracturada de Dave Grohl y el descubrimiento de Spotify sobre el rock

Vaya mala pata, nunca mejor dicho. La gira festivalera de Foo Fighters, que por supuesto no iba a pasar por aquí, se ha visto alterada por la fractura de la pierna derecha de su líder, Dave Grohl. Una caída en el concierto de Suecia de hace cinco días le hizo salir escayolado al escenario, después de visitar el hospital, para terminar la actuación sentado mientras explicaba lo ocurrido a los asistentes. Un serio inconveniente por el que ya se han suspendido tres apariciones veraniegas de la banda, incluyendo las de Wembley en Londres y la del mítico Glastonbury que estaba programada para el 26 de este mes. Conociendo al músico nacido en Ohio hace 46 años (no personalmente aunque lo intuyo), por él seguro que no hubiera existido problema alguno para seguir adelante. Sin embargo, los médicos, con buen criterio, le han aconsejado descanso para que el hueso se recupere perfectamente. La radiografía de la lesión fue publicada en las redes sociales, así que los entendidos pueden echarle un vistazo para estimar cuánto va a tardar Dave en volver a dar guerra sobre un escenario. Y es que con Grohl no hay medias tintas. O le adoras o le odias. Muchos le acusan de oportunista, de aprovecharse de las modas, aseguran que no tiene talento, de comercial, edulcorado, rockero de pega... A mí su carrera me parece asombrosa. Tras afrontar un papel secundario como batería de Nirnava, en 1995 grabó él solo el debut de Foo Fighters y su fama ha ido creciendo hasta llegar a nueve discos en estudio que tienen de todo. Canciones redondas, otras lo son menos, pero de lo que no hay ninguna duda es de que, en la actualidad, es el único grupo de rock capaz de coger el relevo de los grandes para llenar un estadio o garantizar un sold out en un festival. Por no hablar de su hiperactividad en multitud de colaboraciones y proyectos en Probot, Tenacious D, Queens Of The Stone Age, Them Crooked Vultures... Es productor, compone, toca todos los instrumentos, y su devoción por el rock en todas sus vertientes queda demostrada en los documentales de obligado visionado como son Sound City y Sonic Highways. En fin, que no para quieto y ahora le mandan reposo. Resulta paradójico.


¿Será por detalles como el de Suecia que los seguidores del rock son los más fieles? No lo digo yo, sino un estudio de Spotify que refleja la lealtad de los fans según los estilos de música. Un gráfico demuestra que el aficionado al Heavy Metal es el más fiable a la hora de apoyar sus gustos. Igual no es el ejemplo más adecuado, es evidente que Foo Fighters no son Judas Priest, pero como el Rock también ocupa los puestos más altos igualado con Folk y Country, creo adivinar el por qué de tanta devoción. O al menos uno de los motivos. Está claro que Ozzy y David Lee Roth cantan fatal, que Vince Neil está pasadísimo de peso, que Angus está mayor, Paul Stanley se esfuerza, pero suelta unos gallos de consideración, la pegada de Ulrich ya no es la que era y Hetfield no llega a los agudos en los temas del Kill Em' All... Sus seguidores lo saben, no son tontos, pero las entradas no duran ni cinco minutos a la venta. ¿Por qué? Porque saben lo que quieren y saben que lo van a tener. Durante dos horas en algunos casos, se pueden olvidar de todo, disfrutar con sus amigos de espectáculos únicos que, por desgracia, no van durar siempre. La cara de satisfacción de Andy Copping, el promotor del Download Festival, viendo como casi 100.000 personas pasan el mejor fin de semana del año embarrados hasta las cejas disfrutando de sus grupos favoritos, lo dice todo. Llueva o truene, ahí están. Puede que el rock, o más bien su industria, no esté pasando por el mejor momento, pero actitudes como la de Dave Grohl garantizan su supervivencia. Nunca se me olvidará su última visita a Madrid en la que se indignó por el escenario austero, sin ni siquiera pantallas de vídeo, que le pusieron en el Palacio. Lejos de tocar un rato para cumplir y largarse, se arremangó y junto a sus Foo Fighters nos regaló un concierto memorable de casi tres horas. Por eso no creo que nadie se debiera sorprender por el resultado del citado estudio. Mientras existan artistas así, no creo que el rock vaya a morir nunca. De hecho, si hubiera que hacer el Camino de Santiago para ver a Tom Petty de una vez en España, me apuesto lo que sea a que muchos nos encontraríamos en el trayecto. Eso sí, mejor con las dos piernas en condiciones para llegar a tiempo a cantar American Girl.