Increíble lo que estoy viviendo hoy. No recuerdo un día tan abrumador en cuanto a novedades discográficas. Voy a intentar resumirlo todo en un sólo post, porque la avalancha es total, imparable, abrasadora, me está derritiendo el cerebro... y también el disco duro. Es tal la cantidad disponible, en la mayoría de los casos no exenta de calidad, que me hace poner en seria duda la manida frase de "el rock está muerto". Por supuesto que casi ninguno (hay excepciones) de los grupos que voy a mencionar a continuación van a llegar al megaestrellato, a llenar estadios, conseguir ventas millonarias ni nada parecido. A cambio, sus nuevos trabajos harán felices, aunque sólo sea durante un rato, a una selecta minoría entre la que me incluyo. Voy a empezar por The Sword y su High Country. Una vuelta de tuerca en toda regla al sonido habitual de la banda originaria de Texas. Lejos quedan las cabalgadas heavymetaleras de Warp Riders (para mí su mejor trabajo) y clichés del género a los que eran adictos. Han vuelto con un estilo algo más retro, bajando el pie del acelerador, en ocasiones muy extraño, que no sé cómo se tomarán sus seguidores más acérrimos. La esencia sigue ahí, aunque dejan volar la imaginación intentando demostrar que sirven para algo más que destripar riffs sin piedad. Quince temas con algún pasaje instrumental completan un disco denso al que se debe dedicar varias escuchas para disfrutarlo en su totalidad. Y hablando de sonido retro, los reyes son los suecos Imperial State Electric. El grupo que el genial Nicke Andersson se sacó de la chistera tras la disolución de los míticos Hellacopters presenta Honk Machine con sus ingredientes habituales. Pelotazos de rock and roll como Guard Down levantan a un muerto, aunque se mezclan con otros de influencias Beatles, Stones y clásicos de siempre. Batería de death metal, productor, cantante, guitarrista... Como he dicho muchas veces, no sé qué comen en Suecia para que salga tanto músico con talento y un gusto exquisito. Otros que miran al pasado son Kadavar. Los barbudos alemanes han dado, curiosamente, un paso adelante con Berlin (bonita portada). Su doom monolítico a lo Black Sabbath añade ahora elementos de psicodelia muy Cream y detalles zeppelinianos. El arranque del disco es tremendo, con un sonido brutal en Last Living Dinosaur (¿Wolfmother?), Filthy Ilusion o Pale Blue Eye. Por cierto, tanto estos como ISE tocarán en Madrid en otoño en dos citas ya apuntadas en rojo en el calendario.Rock&Roll: género musical de ritmo marcado, derivado de una mezcla de diversos estilos de la cultura folklórica estadounidense, (doo wop, rhythm&blues, hillbilly, blues, country y western son los más destacados) y popularizado desde los 50 hasta nuestros días.
Van Halen collage
viernes, 21 de agosto de 2015
Llegó el esperado 21-A con avalancha de novedades ¿De verdad ha muerto el rock?
Increíble lo que estoy viviendo hoy. No recuerdo un día tan abrumador en cuanto a novedades discográficas. Voy a intentar resumirlo todo en un sólo post, porque la avalancha es total, imparable, abrasadora, me está derritiendo el cerebro... y también el disco duro. Es tal la cantidad disponible, en la mayoría de los casos no exenta de calidad, que me hace poner en seria duda la manida frase de "el rock está muerto". Por supuesto que casi ninguno (hay excepciones) de los grupos que voy a mencionar a continuación van a llegar al megaestrellato, a llenar estadios, conseguir ventas millonarias ni nada parecido. A cambio, sus nuevos trabajos harán felices, aunque sólo sea durante un rato, a una selecta minoría entre la que me incluyo. Voy a empezar por The Sword y su High Country. Una vuelta de tuerca en toda regla al sonido habitual de la banda originaria de Texas. Lejos quedan las cabalgadas heavymetaleras de Warp Riders (para mí su mejor trabajo) y clichés del género a los que eran adictos. Han vuelto con un estilo algo más retro, bajando el pie del acelerador, en ocasiones muy extraño, que no sé cómo se tomarán sus seguidores más acérrimos. La esencia sigue ahí, aunque dejan volar la imaginación intentando demostrar que sirven para algo más que destripar riffs sin piedad. Quince temas con algún pasaje instrumental completan un disco denso al que se debe dedicar varias escuchas para disfrutarlo en su totalidad. Y hablando de sonido retro, los reyes son los suecos Imperial State Electric. El grupo que el genial Nicke Andersson se sacó de la chistera tras la disolución de los míticos Hellacopters presenta Honk Machine con sus ingredientes habituales. Pelotazos de rock and roll como Guard Down levantan a un muerto, aunque se mezclan con otros de influencias Beatles, Stones y clásicos de siempre. Batería de death metal, productor, cantante, guitarrista... Como he dicho muchas veces, no sé qué comen en Suecia para que salga tanto músico con talento y un gusto exquisito. Otros que miran al pasado son Kadavar. Los barbudos alemanes han dado, curiosamente, un paso adelante con Berlin (bonita portada). Su doom monolítico a lo Black Sabbath añade ahora elementos de psicodelia muy Cream y detalles zeppelinianos. El arranque del disco es tremendo, con un sonido brutal en Last Living Dinosaur (¿Wolfmother?), Filthy Ilusion o Pale Blue Eye. Por cierto, tanto estos como ISE tocarán en Madrid en otoño en dos citas ya apuntadas en rojo en el calendario.
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mucho curro para nuestras orejas y eso de que el rock ha muerto será en marte porque ante la avalancha de novedades vamos bien serviditos.
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